Colombia y la crisis europea

editorial: Colombia y la crisis europea

"De acuerdo con informaciones del Banco Central Europeo, el PIB de ese continente se contrajo el 0,1% en el tercer trimestre, lo que sumado al 0,2% del segundo lleva a declarar la recesión. Tal noticia, unida al magro crecimiento de sólo el 0,2% que mostró Alemania, la locomotora de ese continente, no deja dudas sobre la gravedad de una situación que según los expertos no tendrá mejoría por lo menos en los próximos tres años".

Colombia y la crisis europea

Noviembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"De acuerdo con informaciones del Banco Central Europeo, el PIB de ese continente se contrajo el 0,1% en el tercer trimestre, lo que sumado al 0,2% del segundo lleva a declarar la recesión. Tal noticia, unida al magro crecimiento de sólo el 0,2% que mostró Alemania, la locomotora de ese continente, no deja dudas sobre la gravedad de una situación que según los expertos no tendrá mejoría por lo menos en los próximos tres años".

Mientras la Unión Europea reconoce de manera explícita que su economía entró en recesión al cumplir el sexto mes con cifras negativas de crecimiento, el presidente Juan Manuel Santos anunció en Lisboa su interés porque el Tratado de Libre Comercio con esa Unión entre en vigencia a partir del próximo año. Es decir, las circunstancias han cambiado y es mejor estar alertas para no sufrir descalabros. De acuerdo con informaciones del Banco Central Europeo, el PIB de ese continente se contrajo el 0,1% en el tercer trimestre, lo que sumado al 0,2% del segundo lleva a declarar la recesión. Tal noticia, unida al magro crecimiento de sólo el 0,2% que mostró Alemania, la locomotora de ese continente, no deja dudas sobre la gravedad de una situación que según los expertos no tendrá mejoría por lo menos en los próximos tres años. Por tal razón se toman medidas drásticas de apretones a lo largo del sur europeo, produciendo un desempleo enorme y generando crecientes manifestaciones populares para protestar por el efecto que tienen en el tejido social y el bienestar de las otrora cómodas sociedades.Ese es el escenario que espera al comercio internacional de nuestro país. Aumentado por la revaluación de nuestro peso producida por la bonanza de la minería y el petróleo y su efecto en la capacidad adquisitiva, lo cual implica tener el incremento de su poder frente al euro. Además de incentivar nuestro interés por comprar, tal incremento está destruyendo la capacidad de competir de los productos que demandan mano de obra o aquellos como los agrícolas que también crean puestos de trabajo. Es uno de los peligrosos efectos de la llamada enfermedad holandesa que nos hace ver como los ricos del barrio mientras no se agoten las bonanzas de los minerales.Es el caso del carbón, que ya experimenta una disminución del 35% en su precio, debido a la combinación de factores como la baja demanda de China y de la Unión Europea, en este caso debido a la caída de su economía. Y de la creciente capacidad de competir de los Estados Unidos cuya exportación del mineral incluye valores agregados con los cuales Colombia no puede competir. El panorama no es entonces el mejor en materia minera. No obstante, se puede decir que la situación no da para decretar mayores alarmas. En ese contexto y cumpliendo con la política de apertura, el presidente Juan Manuel Santos anunció desde la capital de Portugal que el TLC con la Unión Europea será aprobado el próximo diciembre. Y confió en que entre en vigencia en enero de 2013, abriendo un mercado de más de trescientos millones de consumidores para muchos de nuestros productos que se verán liberados de los costos aduaneros. Buena noticia sin duda, que se suma a la generosa oferta de nuestro Mandatario, al preguntar qué puede hacer por Europa en la crisis que padece. Sin embargo, no sería malo tomar previsiones. Está claro que debido a los variaciones operadas en nuestra economía hemos perdido competitividad. Y que, a cambio, los productos europeos pueden ayudar a afectar nuestra economía, incrementando la desindustrialización que ya se percibe. No vaya a ser que tales hechos nos cojan desprevenidos.

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