Colombia sin minas

Diciembre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Colombia necesita diez años más para destruir las minas antipersonales que hay en su territorio"...

Colombia necesita diez años más para destruir las minas antipersonales que hay en su territorio. Las que siguen sembrando grupos ilegales como las Farc y dejan dos víctimas cada día, en su mayoría campesinos y miembros de la Fuerza Pública. El país podría quedar ‘limpio’ de esos artefactos mortales en el año 2021, sólo si no se volviera a instalar una mina más.La prórroga le fue concedida en el encuentro que realizaron en Ginebra, Suiza, los Estados miembros de la Convención de Ottawa. Es la convención que en 1999 prohibió el uso de minas antipersonales, obligó a los 156 gobiernos firmantes a desminar sus naciones y a no fabricar, comercializar ni almacenar esos artefactos. Colombia cumplirá en abril del próximo año con su compromiso de acabar con los campos minados que alguna vez fueron utilizados por las Fuerzas Armadas para proteger sus bases. Así habrá erradicado 3.000 minas ‘oficiales’ y habrá despejado 111.000 metros cuadrados.Pero quedarán 50,5 millones de metros cuadrados de zonas minadas en 601 municipios del país. Se trata de cálculos aproximados, porque es bien sabido que, frente al fracaso de otras estrategias bélicas, las minas antipersonales son la herramienta preferida de las Farc para causar daño, y para aislar los territorios dedicados al narcotráfico. Invisibles, silenciosas y perversas, esas minas tienen un poder destructivo sinigual: pueden matar, pero la mayoría de las veces mutilan, cercenan, queman, incapacitan de por vida a sus víctimas. El año pasado 674 colombianos cayeron en campos minados; de ellos 117 murieron y 557 quedaron heridos.La cifra fue 13% más baja que en el 2008 y no se compara con las que se presentaban hace una década. Pero es alta frente a las del resto del planeta: Colombia aporta el 17% del total de víctimas mundiales por minas antipersonales. Su esfuerzo, sin embargo, es reconocido internacionalmente por las dificultades propias que presenta. Caso diferente al de Venezuela, criticada porque, según datos entregados en el encuentro de Suiza, en más de diez años no ha empezado a desminar su territorio y particularmente no ha hecho nada para destruir mil minas que tiene en la frontera con Colombia. Para el mundo siguen siendo una piedra en el zapato las naciones no firmantes como China, Estados Unidos, Rusia, India o Pakistán, reconocidos productores de minas. En los doce años que está próximo a cumplir el acuerdo, han sido vanos los esfuerzos internacionales para que esas naciones acojan la Convención. Es la posición predominante de un lucrativo negocio, frente a la necesidad de eliminar la causa de tantas tragedias para la humanidad.Por lo pronto, Colombia seguirá ideando estrategias, como aquella de entrenar ratas para detectar minas, para cumplir con los objetivos de la Convención de Ottawa. Pero sobretodo para acabar con la catástrofe que significa para tantos colombianos ser víctimas de las minas antipersonales. La batalla frontal será contra la inconsciencia y la insania de esos grupos, como las Farc, que siguen usándolas como armas de guerra.

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