‘Ciudades resistentes’

Marzo 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hacer de Cali una ‘Ciudad Resistente’ comienza por tener un Plan de Ordenamiento Territorial que se ajuste a sus necesidades y regule el desarrollo urbano, a la vez que se ejercen controles estrictos sobre las normas de construcción".

Frente a los desastres naturales, incontrolables y que se multiplican con los años, a la humanidad no le queda más camino que adoptar las medidas necesarias para minimizar su impacto. Son los gobiernos locales, con el apoyo de sus comunidades, los llamados a desarrollar políticas urbanas que ayuden a salvar vidas y a evitar tragedias mayores.Tener ‘Ciudades Resistentes’ es la estrategia para enfrentar fenómenos como terremotos, tsunamis, huracanes o inundaciones, que en se han incrementado entre otras razones por el daño ambiental que la mano del hombre le ha causado al planeta. El programa Hábitat de Naciones Unidas lanzó la campaña luego de desastres como los terremotos de Haití y Japón en el 2011, a la que a cuenta gotas se han unido algunas ciudades conscientes de la necesidad de planear mejor su desarrollo urbanístico y enmendar los errores que incrementan los riesgos para sus poblaciones.En la última década el mundo sufrió 4.130 desastres naturales en los que murieron 1,2 millones de personas. En el 2012 estos fenómenos dejaron pérdidas materiales por US$200.000 millones y los gobiernos destinaron menos del 0,7% de sus presupuestos a reducir los riesgos por catástrofes. El crecimiento sin control de las ciudades y la devastación de los recursos naturales se han convertido en potencializadores de las tragedias producidas por los desastres.Mirar a Cali basta para entender cómo una población está expuesta a eventuales siniestros por los embates de la naturaleza. La ciudad, que tenía 500.000 habitantes en 1970, en diez años triplicó su población. Las invasiones a orillas del río Cauca, promovidas en la década de los 80 por politiqueros y avivatos, cambiaron la estructura urbana de la capital del Valle.Un millón de personas tomaron posesión de terrenos antes dedicados a la agricultura, con niveles freáticos que dificultaban la estabilidad de las construcciones y hacían más costoso llevar servicios públicos. En las laderas crecieron los asentamientos, colgados de un hilo y arrebatando la estabilidad de las montañas. Ahora en cada invierno hay alguna tragedia, los canales colapsan, Cali se inunda y el jarillón que detiene la fuerza del río Cauca pierde estabilidad. El ruego es para que no ceda antes de que sea reforzado, exponiendo a un millón y medio de caleños a una catástrofe.Hacer de Cali una ‘Ciudad Resistente’ comienza por tener un Plan de Ordenamiento Territorial que se ajuste a sus necesidades y regule el desarrollo urbano, a la vez que se ejercen controles estrictos sobre las normas de construcción. Es obligatorio frenar las invasiones y promover la reubicación de quienes están en zonas de riesgo. Conseguir los recursos para hacerla más segura frente a los desastres necesita de gestión y compromiso.Se puede, como lo han demostrado Albay en Filipinas, expuesta a tsunamis y sin un muerto en 15 años por sus políticas de reducción de riesgos; o Ciudad de Cabo, en Sudáfrica, con un Centro de Gestión del Riesgo que es modelo mundial. La humanidad no podrá detener los desastres naturales, pero en manos de los gobiernos y de la población está que las consecuencias sean menores y se salvaguarden la vida y la integridad del mayor número de personas.

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