Ciudades, hora cero

Ciudades, hora cero

Noviembre 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El sábado pasado se celebró el Día Mundial de las Ciudades. Una mirada sobre ellas deja un preocupante paisaje urbano en el que la inmovilidad vehicular, la inseguridad, los cinturones de miseria, la ausencia de aire puro y la falta de oportunidades se imponen a la integración, la inclusión, la participación, el acceso a los servicios mínimos vitales".

¿Cuáles son los grandes retos que esperan a las ciudades en los años por venir? La respuesta compete casi a la mitad de la población mundial -cerca de cuatro mil millones de personas- que hoy habita en centros urbanos en los que, en la mayoría de los casos, los comunes denominadores son la desigualdad, el desorden y el estrés.Es un hecho que la tendencia mundial del ser humano por concentrarse en espacios cada vez más caóticos y reducidos para alcanzar oportunidades y metas de crecimiento económico ha resultado cara en términos de salud, medio ambiente, equidad, seguridad, entre otros, pero sobre todo en convivencia. Como coinciden expertos de las más diversas latitudes, el desafío está en pasar de vivir juntos a una etapa superior, la de convivir juntos.El problema fundamental es que las ciudades crecen de manera desenfrenada como respuesta a sinnúmero de circunstancias, algunas ligadas a la violencia económica y social en las áreas rurales, como sucede en América Latina. Circunstancias que no dan gran oportunidad a la planificación, instrumento que permite una mayor eficacia de los programas de gobiernos de las administraciones locales con el consecuente mejoramiento de los indicadores de calidad de vida, lo que cada vez resulta más difícil pero no imposible.Y es que varios casos demuestran que a la par de las innumerables obligaciones coyunturales, queda tiempo para planificar y concebir ciudades en las que sea grato vivir. Algunas de ellas, como Brasilia, son el resultado de acertados proyectos futuristas en los que se partía de un imaginario acorde con las necesidades. Otras, como Adelaide, en Australia, puntera en el mundo por su cuidadoso orden, arrancaron en esa tarea de cambio hace décadas, 80 años en su caso, para disfrutar hoy de entornos verdes, amplios y limpios. Eso se llama pensar a largo plazo.El sábado pasado se celebró el Día Mundial de las Ciudades. Una mirada sobre ellas deja un preocupante paisaje urbano en el que la inmovilidad vehicular, la inseguridad, los cinturones de miseria, la ausencia de aire puro y la falta de oportunidades se imponen a la integración, la inclusión, la participación, el acceso a los servicios mínimos vitales. Y, en consecuencia, a la armonía entre los diferentes sectores sociales, presupuesto fundamental del desarrollo.Es urgente que mandatarios de las ciudades lleguen a la convicción de que la redención de cerca de mil millones de personas que hoy viven en asentamientos subnormales en esas áreas urbanas solo tiene un camino, ese que traza la planificación y que da paso a la sostenibilidad. Como bien dice el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, solo de ahí pueden surgir el empleo, la riqueza, la diversidad, la cohesión social y la prosperidad.Así las cosas, los administradores públicos del destino de miles de millones de personas, deberían saber que nunca es tarde para comenzar a diferenciar entre urgente e importante, pero que sí es perentorio hacerlo desde ahora mismo y edificar así un futuro digno para tanta gente.

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