Celada contra la democracia

Noviembre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Cada día que pasa, los hostigamientos, los disparos, el acoso de la justicia y de grupos armados organizados por el gobierno, son los hechos que viven quienes desde la oposición proponen un cambio democrático para acabar con la tragedia que padece Venezuela".

A siete días de las elecciones que pueden cambiar el equilibrio de poderes por la vía democrática, Venezuela vive uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Es el uso abierto de la violencia contra la oposición a manos de un gobierno que ha sido deslegitimado por la corrupción, por haber hundido a su Nación en la peor crisis social, económica y política.El secretario municipal de uno de los partidos de oposición fue asesinado a tiros en una tarima en la cual se celebraba una manifestación política. A su lado, a pocos metros, estaba Lilian Tintori, la valiente esposa de Leopoldo López, el dirigente que fue encarcelado y juzgado en un proceso aberrante que ha sido repudiado por todo el mundo democrático.Qué duda cabe de la intención que tuvieron los autores materiales e intelectuales de un crimen que por sus características debe calificarse como un mensaje a la oposición sobre las intenciones del régimen de impedir lo que parece una derrota enorme a sus actitudes dictatoriales y a su fracaso. Y de atemorizar a la población venezolana que está dispuesta a respaldar el cambio para acabar con la tragedia de escasez, pobreza y terror en la cual la sumió el chavismo, dilapidando además la más grande bonanza petrolera en toda su historia.Ese asesinato ha sido condenado por todos los organismos multilaterales de América, y por casi todos sus gobernantes y exmandatarios, con la excepción obvia de los socios del Alba y del socialismo siglo XXI, en los cuales influye el gobierno de Venezuela. A ellos se sumó ya la ONU, en cuyo organismo para la protección de los derechos humanos tiene asiento un delegado de Nicolás Maduro. La respuesta ha sido calificar de basura al Secretario de la OEA, mientras el Presidente del país vecino trata de justificar el crimen como un “ajuste de cuentas” entre bandas delincuenciales.Pero no es el único hecho contra la oposición. Además de encarcelar a sus más caracterizados líderes, de inhabilitar a otros para participar en las elecciones y de usar a su antojo el Consejo Nacional Electoral, el régimen dictatorial está cumpliendo las órdenes de Maduro: “Tenemos que prepararnos para ganar las elecciones como sea”, dijo el jefe del gobierno, como si su primera responsabilidad como gobernante no fuera mantener la concordia de su nación y respetar su voluntad. Cada día que pasa, los hostigamientos, los disparos, el acoso de la justicia y de grupos armados organizados por el gobierno, son los hechos que viven quienes desde la oposición proponen un cambio democrático para acabar con la tragedia que padece Venezuela. Y no ha sido posible que las entidades internacionales puedan participar como veedores y garantes del proceso electoral, salvo una comisión de Unasur que actuará como “observadora”.Ese es el síntoma de lo que se está preparando en la patria de Simón Bolívar para el próximo 6 de diciembre: una celada a como dé lugar contra la libertad, que incluye el asesinato, el fraude y la intimidación. La violencia y la trampa del Estado contra la voluntad popular es lo que la comunidad internacional debe impedir con la denuncia y la sanción a la dictadura absolutista vestida de democracia.

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