Castigo a la ambición

Castigo a la ambición

Agosto 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La crisis del 2008 aún golpea los mercados, haciéndolos asustadizos y exponiéndolos a la “volatilidad”, palabra con la cual se trata de describir el miedo de los ahorradores en los círculos financieros. Seis años ha llevado recuperar a algunas de las entidades que pudieron salvarse de la debacle, y aún no terminan las secuelas".

Seis años después de la crisis que puso en vilo el sistema financiero de los Estados Unidos, las autoridades de ese país impusieron la más alta condena pecuniaria en su historia a uno de los bancos que participó en la contaminación del mercado de valores con productos ingeniosos que resultaron un fiasco. Además de las sanciones penales a sus autores, esta es la señal más clara sobre la forma de castigar la ambición de riqueza con la misma moneda. La sanción fue decretada por la Securities and Exchange Commission, SEC, contra el Bank Of América, el segundo banco de los Estados Unidos. US$16.650 millones, algo así como 33 billones de pesos, es la suma que los directivos de la entidad lograron negociar con la autoridad que vigila la actividad financiera. Con lo cual no excluyen las condenas por responsabilidades penales y civiles que deberán asumir quienes montaron una ingeniosa pero inmoral manera de lucrarse con el ahorro público. El mecanismo fue sencillo: prestarle a quien quisiera las veces que quisiera sobre sus bienes inmuebles. Lo importante era que se emitieran hipotecas sin importar si el valor del bien garantizaba el préstamo, porque ese documento servía para especular. El resultado fue la quiebra del sistema, que llevó a la liquidación de las hasta entonces poderosas entidades y a la intervención del Gobierno Federal por primera vez en la historia del país del libre mercado por excelencia, para evitar el derrumbe total del sistema financiero y el surgimiento de una crisis de dimensiones superiores a la gran depresión de 1929.Así se rompió la confianza. Y el mundo entero debió padecer los estragos causados por los bonos basura que se crearon en las oficinas de Wall Street para defraudar esa confianza que hace al ahorrador creer en sus banqueros. Es la crisis del 2008 que aún golpea los mercados, haciéndolos asustadizos y exponiéndolos a la “volatilidad”, palabra con la cual se trata de describir el miedo de los ahorradores en los círculos financieros. Seis años ha llevado recuperar a algunas de las entidades que pudieron salvarse de la debacle, y aún no terminan las secuelas.Ahora es tiempo para las sanciones, que llegan ya a los US$130.000 millones, es decir, 260 billones de pesos, que han debido pagar el Bank Of América, el JPMorgan Chase, el Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley, entre otros. Mucho de ese dinero se destinará a reparar a las víctimas de la trampa, que tendieron quienes urdieron el entramado y se enriquecieron con comisiones indebidas, a costa de la confianza pública y de la existencia de entidades que en algunos casos tenían más de 100 años de existencia. Sin duda, el desastre de las hipotecas basura fue el más grande desafío al sistema capitalista. Pero también puede ser la gran oportunidad para entender y aceptar la necesidad de que el Estado actúe para preservar principios básicos como la ética, presupuesto fundamental de la economía de mercado, que no puede vivir sólo de la mano mágica de la oferta y la demanda. Y para aplicar sanciones ejemplares contra los defraudadores como lo está haciendo la SEC.

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