Camino al totalitarismo

Abril 29, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

A todo lo cual agregó Maduro: “tienen que verle la cara a la justicia, más temprano que tarde”. Es el uso del poder para constreñir a quienes piensan distinto y ejercen el derecho a la crítica. A Maduro, a Cabello y a sus aliados parece habérseles olvidado que por lo menos la mitad de los electores venezolanos no están con ellos. O a lo mejor quieren vengarse.

Luego de los discutidos resultados electorales en los que el chavismo perdió más de un millón y medio de electores, la situación de Venezuela comienza a experimentar la radicalización de un régimen totalitario que desconoce la democracia y aumenta la incertidumbre.Ante multitud de denuncias sobre alteración de los resultados electorales para beneficiar a Nicolás Maduro, el opositor Henrique Capriles pidió el reconteo de los votos y se negó a reconocer a Maduro como Presidente electo, ejerciendo un derecho elemental de la democracia. Y así, ante la presión popular, que se manifestó en estrepitosos cacerolazos, el propio Maduro se vio obligado a aceptar el reconteo de votos. Pero el Consejo Nacional Electoral, un apéndice del chavismo, procedió a proclamarlo como Presidente antes de que el reconteo de los votos hubiese refrendado su victoria en las urnas.Ante el atropello, la oposición ha desconocido la legalidad de esa presidencia. Sus cuentas le indican que Capriles debió ganar por alrededor de un 3,5% de los votos. Lo cual sólo podrá saberse una vez se revisen los cuadernos electorales en que cada elector consigan su firma y su huella dactilar. En un sistema electrónico esta revisión es clave, pues sólo así se podría probar la suplantación de electores o la ilegalidad de los votos emitidos por fallecidos.Frente a los cacerolazos, el gobierno respondió incitando a sus adeptos a la violencia y ordenando a las brigadas chavistas a tomarse la calle a ‘cohetazos’. Aunque trate de un lenguaje figurado para referirse a fuegos artificiales, la metáfora indica que se trata de ser más agresivos que los opositores. El hecho ha dado para que Maduro enfile baterías contra los opositores, en el lenguaje orillero propio del chavismo: “Usted, excandidato amarillo, provocó eso por no reconocer los resultados, por su capricho”, indicó Maduro, tras denunciar los ataques como perpetrados por lo que llamó la extrema derecha del país. Y agregó: “Usted va a tener que enfrentar la ley, usted es responsable de todo esto”, según apareció publicado en la página del Partido Socialista Unido de Venezuela.Y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, llegó al extremo de negar el uso de la palabra a los congresistas de la oposición mientras no reconocieran el triunfo de Nicolás Maduro, además de ordenar que no se les pague sus mesadas y amenazar con una investigación que puede terminar con ellos en la cárcel, al igual que Capriles. Es la muestra del carácter despótico de los chavistas en el poder. A todo lo cual agregó Maduro: “tienen que verle la cara a la justicia, más temprano que tarde”. Es el uso del poder para constreñir a quienes piensan distinto y ejercen el derecho a la crítica. A Maduro, a Cabello y a sus aliados parece habérseles olvidado que por lo menos la mitad de los electores venezolanos no están con ellos. O a lo mejor quieren vengarse.Mientras estos sucesos oprobiosos suceden, la comunidad internacional calla. ¿Dónde está la OEA, dónde Unasur, dónde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entidades activas ante problemas menores o países débiles como Paraguay y Honduras?

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