¿Cacería de brujas?

Noviembre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

¿Cacería de brujas?

Luego del levantamiento policial del pasado 30 de septiembre en el Ecuador, los sucesos desarrollados en cuarteles, hospitales, aeropuertos y sede del Congreso se trasladaron a los medios de comunicación y a los tribunales de justicia.Ahora mismo, el vecino país se debeta entre dos interpretaciones: la oficial, sostenida con vehemencia por el presidente Rafael Correa, quien manifiesta que fue objeto de un “intento de golpe de Estado”. Y la defendida por el expresidente Lucio Gutiérrez, quien califica aquellos acontecimientos como una manifestación de descontento de la policía por las medidas del gobierno que significaban recorte de algunas prestaciones.Desde luego, dependiendo de cada interpretación, serán diferentes los resultados de las indagaciones y sentencias que cobijen a quienes sean considerados culpables. Por ahora la atención está centrada en la Fiscalía General, que ha ordenado una indagación y cuatro instrucciones fiscales. La primera se refiere a la irrupción de civiles en un canal de televisión del Estado; y las cuatro instrucciones tratan de delitos contra la seguridad del Estado, sublevación policial, tentativa de asesinato del Presidente e interrupción de una sesión de la Asamblea Legislativa.Pero como lo ha manifestado el Decano de Derecho de la Universidad San Francisco de Quito, una cosa es lo que investiguen los fiscales y otra lo que acepten los magistrados. Por otra parte, en los medios se llega a afirmar que la principal responsable del curso crítico que tomaron los acontecimientos del 30 de septiembre fue la actitud provocadora de Rafael Correa, que, sin necesidad, puso en peligro la dignidad de la Presidencia de la República.Para la oposición, Correa se está presentando como víctima con el fin de proceder contra sectores políticos que le incomodan, como los seguidores de Lucio Gutiérrez. El hecho de que haya logrado la detención del mayor retirado Fidel Araújo, colaborador del expresidente Gutiérrez, parece indicar que algunos personajes de la justicia se inclinan por creer en la versión oficial. Pero existe más o menos consenso en rechazar la detención de Marco Tiban, hermano de la dirigente del movimiento indígena Pachakutic, opuesto al gobierno, y que evidentemente no tuvo nada que ver con los hechos del 30 de septiembre.Tal parece que Rafael Correa ha visto en esta ocasión, que él ayudó a provocar, una oportunidad para ajustar cuentas con sus opositores, pues a más de retirar del servicio a la cúpula de las fuerzas policiales, la emprende contra sus adversarios. Su radicalismo, que constantemente pide que no haya “ningún grado de impunidad” frente a los “golpistas”, es una forma de presionar a los miembros de los tribunales judiciales y de radicalizar la opinión pública.Lo ocurrido fue entonces un golpe de opinión que fortaleció el en ese momento debilitado poder de Correa. Y para decirlo en palabras de un analista ecuatoriano, originó “una cacería de brujas” que pretende desvertebrar a la oposición política y despejar el camino de su perpetuación en el poder, a la manera de sus socios del Alba en Bolivia, Venezuela y Nicaragua.

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