Buenas noticias

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Mayo 10, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...el mundo reconoce el esfuerzo de nuestro país, de sus autoridades y sus cuerpos de seguridad, como ejemplo de resultados en el combate de una actividad que amenaza naciones y causa daños irreparables en millones de consumidores regados en todo el planeta".

En medio de las dificultades que le han causado a Colombia el narcotráfico y todas sus consecuencias, produce satisfacción que las cifras demuestren cómo nuestra Nación ha ido ganando la larga batalla contra el que ha sido el peor enemigo de su tranquilidad. Y si bien el país puede mostrar resultados que producen orgullo, también es necesario reconocer que aún queda mucho por hacer. En el Consejo de Seguridad realizado ayer en el departamento del Guaviare, el presidente Juan Manuel Santos hizo una relación de los logros alcanzados por Colombia en el combate a la que también es una de las grandes amenazas de la humanidad: reducción del 64% en el área de cultivos ilícitos y del 48% en la producción de cocaína. Hoy quedan menos de 58.000 hectáreas sembradas en coca y la cantidad de droga producida está en la mitad de su momento más alto, mientras el decomiso de cocaína llegó en el 2010 a la cifra de 160 toneladas, un verdadero récord.Y todo ello ha significado la erradicación manual y aérea de dos millones de hectáreas, ubicadas en territorios selváticos y ecosistemas frágiles que han sido destruidos por la ambición de unos y el propósito criminal de financiar la guerrilla, el paramilitarismo y centenares o miles de organizaciones de delincuencia común. Se han incautado 5 mil toneladas de hoja de coca y 2 mil toneladas de hoja de marihuana y destruido 12.665 laboratorios regados en la geografía nacional. Según el presidente Santos, ese esfuerzo ha impedido que ingresen US$313.000 millones a las arcas de los criminales, entre los que se encuentran las Farc como uno de los más grandes carteles del mundo. Y la cifra más significativa: 632.570 narcotraficantes, el equivalente a la población de una ciudad como Cúcuta, han sido detenidos como responsables del negocio en todas sus etapas. Es el resultado de un esfuerzo sin pausa que le ha costado a Colombia el sacrificio de muchas vidas humanas, de grandes dirigentes, de periodistas y gente del común. De tener que destinar al desigual combate con el crimen organizado preciosos recursos que deberían ser usados en mejorar las condiciones de vida de los colombianos. Y que le implicó tomar la decisión de enfrentarlo con la Seguridad Democrática cuando llegó incluso a amenazar la viabilidad del Estado de Derecho. Ahora, el mundo reconoce el esfuerzo de nuestro país, de sus autoridades y sus cuerpos de seguridad, como ejemplo de resultados en el combate de una actividad que amenaza naciones y causa daños irreparables en millones de consumidores regados en todo el planeta. Y en muchos países reclaman la presencia de quienes antes eran cuestionados y hoy son reconocidos como los grandes expertos en el combate a las drogas ilícitas y a quienes se benefician de su comercio. Pero eso no basta. Aunque crezca la tendencia a pedir la legalización del consumo de drogas, la realidad indica que hay que seguir persiguiendo el narcotráfico como enemigo de las sociedades democráticas y como causante de daños irreparables en la salud de los seres humanos. Y en ese propósito, como lo pide el presidente Santos, a Colombia no se le puede dejar sola.

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