Brasil, en la mala hora

Brasil, en la mala hora

Septiembre 17, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

No son horas de tranquilidad las que vive por estos días el pueblo brasileño. A la lenta recuperación económica se le suma una grave crisis política que parece no tener fin.

Cuando se creía que con el presidente Michel Temer se iba a enderezar el camino marcado por hechos de corrupción en el largo periodo de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, el panorama hoy es aún más oscuro que antes. Rodrigo Janot, fiscal general de Brasil, y uno de los hombres más temidos por los políticos, denunció al actual Mandatario por obstrucción a la Justicia y por participar en una organización criminal que habría recaudado 158 millones de dólares en sobornos para el Partido del Movimiento Democrático, Pmdb.

La gravedad de esta denuncia tiene alarmados a los brasileños. Es un comportamiento criminal mafioso del que se está acusando a quien hoy dirige sus destinos y quien había llegado al poder para suceder a Rousseff, destituida por un caso de corrupción.

La denuncia llega un mes y medio después de otra incriminación similar que el Presidente pudo sepultar poniendo en juego toda su maquinaria política en la Cámara de Diputados y evitar así que las acusaciones llegaran al Tribunal Supremo. Hoy, en Brasil hay un Jefe de Estado más preocupado por salvar su pellejo y el de sus más inmediatos colaboradores, que de enderezar las finanzas de un país desconfiado y fracturado.

La nueva acusación está fundamentada en una investigación que realizó la Policía Federal y que encontró que Temer era el líder de una trama de captación de sobornos que comenzó hace una década, cuando el hoy presidente era diputado y el todo poderoso de su partido. Por ello, los organismos de investigación llaman a esta trama ‘La banda del Pmdb’.

La Fiscalía tiene algunas cartas que ponen en serios aprietos al mandatario de los brasileños. Algunos de ellos son pesos pesados de la política nacional, detenidos y dispuestos a contar lo que saben. Uno es Eduardo Cunha, el otrora poderoso expresidente de la Cámara de Diputados, hombre clave en el proceso de destitución de Rousseff. Pero también hay exministros de Temer y varios miembros de su partido a los que la Fiscalía les tiene abiertos procesos.

Lo que se viene será la repetición de lo que se vivió con Vilma Rouseff: un gran pulso entre un presidente acorralado que buscará unir a sus aliados en el Congreso, y un Poder Judicial que hoy encarna la esperanza de millones de brasileños para que se haga justicia en medio de un mar de corrupción que ha resquebrajado el sistema.

Y como siempre ocurre, con cada proceso que se le abre a Temer, el Presidente debe prometer prebendas para que los congresistas no aprueben su investigación, lo cual debilita capacidad de maniobra en función de recuperar la confianza en Brasil.

Muchos brasileños se preguntan si no es hora de que Temer deje de aferrarse al poder para que se convoquen unas elecciones que permitan corregir el rumbo de un país que navega en el peor momento de su historia. Será difícil, porque en el otro polo, Lula Da Silva, condenado varias veces por los mismos delitos, es el favorito del pueblo.

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