Barajar y volver a dar

Barajar y volver a dar

Marzo 30, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Sin duda, el sistema resolvió uno de los grandes inconvenientes que tenía Cali, el caos y la polución que ocasionaban los más de cinco mil buses y busetas que inundaban las vías de la ciudad. Infortunadamente, hoy hay que reconocer que no se ha cumplido la promesa de mejor servicio para los usuarios y de solución para la conectividad de una urbe con más de dos millones de habitantes".

Los paros y las presiones de las empresas operadoras del Sistema de Transporte Masivo son otra más de las facetas que presenta la que debería ser la fórmula esperada para la movilidad en Cali y para quienes necesitan de ella. Y vuelven a demostrar que se requieren alternativas para romper el círculo vicioso que aprisiona al MÍO y genera soluciones que contradicen la intención para la cual se creó ese sistema.Dos semanas antes fueron los empleados de Unimetro quienes paralizaron sus actividades por el no pago de sus salarios, algo que parece ser ya frecuente. Esta semana son los de la empresa GIT, quienes alegan problemas laborales del mismo corte. El resultado es menos buses en la calle, que se suman a los paralizados por falta de repuestos, de combustible o, en algunos casos, como mecanismo para presionar aumentos en las participaciones que se les entregan a los contratistas.Y el rosario de problemas se incrementa con las demandas ante tribunales de arbitramento, a pesar de que no hace muchos meses se logró un acuerdo que resolvía varias de las diferencias. Entre tanto, Metrocali, la empresa encargada de administrar el sistema, hace esfuerzos por atender la demanda y satisfacer a los usuarios, los que se estrellan con esas y muchas otras dificultades como la falta de cubrimiento de las zonas donde están los pasajeros que se requieren para poder asegurar la rentabilidad del proyecto. Como lo reconoció desde su posesión el Presidente de Metrocali, el problema es estructural. Es el mismo que han enfrentado en los últimos cuatro años quienes han dirigido la empresa. Ellos saben que las dificultades no se resuelven ya con paños de agua tibia o con confrontaciones y demandas que agudizan los padecimientos financieros de los operadores y golpean la credibilidad del MÍO frente a los usuarios. Sin duda, el sistema resolvió uno de los grandes inconvenientes que tenía Cali, el caos y la polución que ocasionaban los más de cinco mil buses y busetas que inundaban las vías de la ciudad. Y puede decirse que su trazado le dio un orden al sistema vial, además de generar expectativas entre los caleños. Infortunadamente, hoy hay que reconocer que no se ha cumplido la promesa de mejor servicio para los usuarios y de solución para la conectividad de una urbe con más de dos millones de habitantes.Bajo esa perspectiva, lo que es un monopolio en el transporte está desbordado por la competencia desleal de los ilegales y por las más de cuatrocientos mil motocicletas que circulan en la capital vallecaucana. Es la forma como los ciudadanos resuelven sus necesidades, y que excede la capacidad de las autoridades para reprimir a los unos y organizar a los otros. Es pues un asunto que rebasa a Metrocali. Es la conectividad de la ciudad y la movilidad de sus habitantes. Es un asunto de circulación, que lleva al desorden y reclama soluciones de fondo para que, además de la crisis del sistema, atienda la necesidad de millones de usuarios que están dispuestos a seguir utilizándolo como su medio de transporte. Por eso, para salvar al MÍO se requiere barajar y volver a dar.

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