Balances y expectativas

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El próximo 20 de julio habrá un cambio de importancia en el Legislativo, con la llegada de una fuerza política nueva que hará oposición al Gobierno, el partido Centro Democrático encabezado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Si bien pueden preverse desde ya debates de gran calado, no es menos cierto que el Gobierno mantendrá una cómoda mayoría en el Congreso para hacer aprobar sus iniciativas.

El pasado 20 de junio culminó el cuarto año de los congresistas elegidos en marzo del 2010, con un balance que deja lugar a muchas inquietudes e insatisfacciones, en la medida en que se quedaron sin responder a las necesidades de la Nación. Con lo cual le dejaron un gran reto a quienes inician su período el próximo 20 de julio. El Congreso que termina dejó leyes de gran importancia para los propósitos de lograr una negociación con la guerrilla. Es el caso del polémico marco jurídico para la paz y la reconciliación, de la nueva ley de tierras y el tratamiento a las víctimas. Son ellas iniciativas del Gobierno, como corresponde a una democracia en la cual se parte de la división de los poderes públicos y a la vez se establece la obligatoria colaboración entre ellos. Más aún, cuando las soluciones que se buscan están dirigidas a producir transformaciones de importancia en la atención que el Estado debe darle a los problemas sociales y políticos del país. Pero también cometió grandes equivocaciones, que redundaron en su credibilidad y en el respaldo que les otorga la opinión pública. La hasta ahora frustrada reforma a la Justicia es una de ellas. La propuesta, que parecía más una iniciativa de corte político dirigido a resolver diferencias entre las Cortes y de éstas con el Ejecutivo, empezó rodeada de grandes expectativas y terminó en una absurda compilación de artículos del más puro corte clientelista y encaminados a favorecer toda suerte de compromisos. Eso produjo el rechazo nacional y obligó al presidente Juan Manuel Santos a negarse a sancionarla para convertirla en ley, actuación que aún espera el veredicto de la Justicia sobre su constitucionalidad. Y quedaron en el tintero las grandes transformaciones que esperan los colombianos. De nuevo, la justicia está en primera línea de esas necesidades. Y siguen asuntos como la reforma al sistema de salud. Aunque se aprobó la ley estatutaria, el hacer naufragar la ley ordinaria hace que la reforma, propuesta también por el Gobierno, se haya quedado en el aire. De otra parte, no fue posible adoptar medidas de fondo para cancelar los viejos vicios que destruyen la confianza en la política o adoptar los cambios que se esperan en el régimen electoral. El próximo 20 de julio habrá un cambio de importancia en el Legislativo, con la llegada de una fuerza política nueva que hará oposición al Gobierno, el partido Centro Democrático encabezado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Si bien pueden preverse desde ya debates de gran calado, no es menos cierto que el Gobierno mantendrá una cómoda mayoría en el Congreso para hacer aprobar sus iniciativas. Más aún cuando los diálogos con las Farc y el ELN demandarán decisiones que adecúen la legislación a los acuerdos que se logren, por lo cual se espera que lleguen al legislativo las propuestas respectivas. La pregunta es si la suma de movimientos y partidos que forman la Unidad Nacional está suficientemente cohesionada y disciplinada como para legislar de acuerdo con las necesidades de la Nación, que no se refieren exclusivamente a las negociaciones de paz.

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