Arde Brasil

Junio 24, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Queda claro, entonces, que se trata de una rebelión de la clase media, sobre todo de la nueva clase media baja que salió de la pobreza en estos años del gobierno de Lula y Rousseff, pero que se encuentra en una situación en la que sus expectativas de vida se ven frustradas por bajos niveles de ingreso y por una insultante desigualdad social.

Hace un par de semanas, coincidiendo con la inauguración de la Copa de Confederaciones de Fútbol, un grupo de manifestantes en su mayoría estudiantes universitarios, se tomó las calles de Sao Paulo protestando contra el alza en el servicio de transporte público.Fueron reprimidos y sacados a la fuerza por la Policía. Aquello exacerbó los ánimos y pronto la protesta se generalizó a diferentes ciudades de Brasil. La cifra alcanzó a varios millones de manifestantes que desde entonces, se han mantenido en actitud de rebeldía, agregando nuevas demandas a sus movilizaciones hasta poner en jaque a las autoridades brasileñas.Aunque la razón inicial de la protesta ya no existe -el gobierno echó para atrás el alza- las manifestaciones han crecido con cada día y revelan un descontento profundo en un sector importante de la sociedad brasileña. Ahora se reclama por más recursos para la educación y la salud, contra la corrupción enquistada en el Estado, contra los gastos suntuarios entre los que se cuenta la realización del Mundial de Fútbol y contra la clase política, en general.El jueves un millón de brasileños salieron a las calles de Río de Janeiro y a las demandas generales agregaron las protestas contra los gobiernos de la ciudad y el Estado, actitud que ha sido replicada en alrededor de 100 ciudades. ¿Quiénes son los que protestan? ¿Por qué lo hacen?Un análisis estadístico del periódico A Folha de Sao Paulo, brinda los siguientes resultados: el 84% no apoya ni pertenece a ningún partido político; el 77% tiene nivel de estudios universitarios; el 22% son estudiantes; el 53% son menores de 25 años; y, sorprendentemente, el 77% lo hace por primera vez en su vida. Las razones: 56% contra el alza en el transporte; 40% contra la corrupción; 31% contra la represión; 27% por un mejor sistema de transporte; y, 24% contra los políticos.Queda claro, entonces, que se trata de una rebelión de la clase media, sobre todo de la nueva clase media baja que salió de la pobreza en estos años del gobierno de Lula y Rousseff, pero que se encuentra en una situación en la que sus expectativas de vida se ven frustradas por bajos niveles de ingreso y por una insultante desigualdad social. No es una indignación propia de crisis económicas como podría suceder con los ‘indignados’ españoles, sino de la búsqueda de un mayor bienestar por parte de quienes han estudiado y se han preparado para alcanzar mejores cargos pero encuentran barreras a diario en sus aspiraciones de mejoría.Es evidente que el sector social que protesta es homogéneo, aunque las razones por las que lo hacen resultan bastante diversas. De allí que los intentos del gobierno por desactivar las manifestaciones hayan sido infructuosos, aunque la propia Presidente alcanzó a declarar que “comparte los sentimientos de los manifestantes”.No hay solución a la vista, ni se espera una pronta desmovilización de los manifestantes. Y todo parece indicar que el profundo descontento de los brasileños con su clase política se manifestará en las próximas elecciones, afectando a todos los partidos políticos.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad