Año difícil para el Planeta

Diciembre 28, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El mapa de las acciones terroristas alcanzó cuatro de los cinco continentes. Detrás del efecto mediático de esas sangrientas incursiones en la capital francesa o Ankara, para citar apenas dos ciudades, la raíz del problema y su dimensión se hizo más honda en Siria e Iraq.

Al terminar el 2015, la sombra del terrorismo es el más visible de los signos en el plano internacional. De principio a fin de los últimos doce meses, el mundo padeció la embestida del yihadismo encarnada en el Estado Islámico, Al Qaeda, Boko Haram, y del armamentismo en los Estados Unidos.Si de medir su incidencia se trata, basta decir que en el paréntesis que hay entre los pasados 7 de enero – fecha de la matanza en la redacción del semanario Charlie Hebdo- y 13 de noviembre –viernes trágico en París, con saldo de al menos 137 víctimas mortales-, la agenda mundial debió reacomodarse una y otra vez para tratar de enfrentar una guerra decretada por el fundamentalismo contra la mayor parte de la humanidad.El mapa de las acciones terroristas alcanzó cuatro de los cinco continentes. Detrás del efecto mediático de esas sangrientas incursiones en la capital francesa o Ankara, para citar apenas dos ciudades, la raíz del problema y su dimensión se hizo más honda en Siria e Iraq. Allí, el EI se mantuvo en su estrategia de desestabilizar la región, además de adoctrinar a quienes luego se convierten en presuntos mártires de su causa fanática.Capítulo aparte merece el efecto que deja en los Estados Unidos, el país más desarrollado del planeta, las matanzas protagonizadas por personas que compran en cualquier parte y de manera fácil los fusiles y las armas de destrucción con las cuales atacan escuelas o centros para discapacitados. La teoría de tener a una nación armada para su seguridad pasa cuentas de cobro. Y ni siquiera su presidente puede derrotar el poderoso lobby que mantiene el armamentismo en el país que se supone el más seguro del mundo. Los desplazados por las guerras que suman millones de personas, fueron también protagonistas. Son quienes salen obligados por la violencia o la represión, y deambulan por Europa buscando un lugar de paz donde no sean perseguidos de nuevo. Los testimonios de la diáspora están en el fondo del Mediterráneo y en las alambradas que recuerdan la II Guerra Mundial.En América Latina, los vientos de cambio pusieron contra la pared el proyecto que Hugo Chávez Frías lanzó como panacea para los pueblos de la región. Las derrotas de su sucesor Nicolás Maduro en las elecciones parlamentarias venezolanas y de los kirchneristas en las presidenciales argentinas, fueron producto de la quiebra que dejan en sus países el populismo y el despilfarro. La guerra en Ucrania también se hizo notar, así como el afán de Rusia por recuperar su imperio. Y la paz se las arregló para ganar algún espacio. Lo hizo en el pacto nuclear entre Estados Unidos e Irán, igual que en la progresiva normalización de las relaciones entre Washington y La Habana. Y los resultados en la cumbre sobre el cambio climático deberán pasar del dicho al hecho, lo que no resultará fácil si se tiene en cuenta los intereses económicos. Así, el 2105 resultó más complicado de lo previsto. Sin embargo, aún deben guardarse las esperanzas sobre lo que los líderes mundiales harán para conservar el planeta y la especie humana, de acuerdo con los llamados del Papa Francisco.

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