América, de cumbre

Abril 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Ahora, la noticia será la reunión de Raúl Castro y Obama, la motivación más importante de la Cumbre. Ni siquiera las candentes relaciones con Venezuela podrán superar el interés en ese encuentro, salvo que los integrantes del Alba y todos los que se benefician con el petróleo que regala la Venezuela de Hugo Chávez, decidan protestar por las medidas tomadas contra siete de los integrantes del gobierno bolivariano acusados de corrupción y de violar los Derechos Humanos de sus opositores.

Con más expectativas sobre los espectáculos que puedan producirse en ella que sobre sus aportes al progreso de la comunidad americana, se reúne hoy en Panamá la VIII cumbre de las Américas, donde estarán todos los presidentes y primeros mandatarios del continente. Desde antes de su inicio, ya se sabe que el protagonismo se lo llevarán la presencia del presidente de Cuba y los acuerdos para normalizar las relaciones del país antillano con los Estados Unidos. El primer asunto es el resultado de la presión ejercida por los mandatarios de Latinoamérica para terminar un aislamiento de 53 años que ya no tiene justificación. El segundo, es producto de la combinación entre los intereses de Barack Obama por mostrar una faceta renovadora de la tradicional política exterior de su país y la necesidad de detener el creciente distanciamiento con sus vecinos de continente. Por supuesto, reunir a los 35 gobernantes de América es de por sí una noticia importante. Más aún en un punto tan significativo como Panamá, donde tuvo lugar el Congreso Anfictiónico citado por Simón Bolívar en 1826, para recabar la unión de los pueblos latinoamericanos. Ahora, con la presencia de los países del Norte de América, la cita cobra relevancia en la misma medida en que decrece la de la Organización de Estados Americanos y su capacidad para ser escenario del diálogo interamericano. Además, con el surgimiento de grupos que dicen interpretar el sentir regional, pero cuyo contenido e intención son de claro tinte ideológico y pugnaz.Se produce entonces la VIII de las cumbres que se iniciaron en 1998, la última de las cuales fue en Cartagena. En ella, además del clamor por el regreso de Cuba, no se pudo lograr una declaración conjunta. Ahora, la noticia será la reunión de Raúl Castro y Obama, la motivación más importante de la Cumbre. Ni siquiera las candentes relaciones con Venezuela podrán superar el interés en ese encuentro, salvo que los integrantes del Alba y todos los que se benefician con el petróleo que regala la Venezuela de Hugo Chávez, decidan protestar por las medidas tomadas contra siete de los integrantes del gobierno bolivariano acusados de corrupción y de violar los Derechos Humanos de sus opositores. Por lo demás, el gobierno de Panamá hace grandes esfuerzos por impedir que su país se convierta en epicentro de plantones contra la Venezuela de la nueva dictadura, o contra la nueva posición de los Estados Unidos frente a Cuba y la violación de los Derechos Humanos en el país de la revolución bolivariana. Por su parte, el presidente de Colombia llevará propuestas para crear un sistema de educación interamericano, la de una red de prevención del delito y de un observatorio de violencia en la región. Así mismo, el presidente Juan Manuel Santos insistirá en replantear la política contra las drogas ilícitas. Para los americanos, el interés de los tres días siguientes estará influido por lo que ocurra en la VIII cumbre de Panamá. Ojalá, esta vez se pueda pasar de la retórica y de los debates inútiles, y se ofrezcan soluciones reales a los problemas del Continente.

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