Ambición y deporte

Ambición y deporte

Febrero 06, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Con cada escándalo que se destapa la opinión pública se pregunta en qué momento el espíritu deportivo fue reemplazado por el afán de riqueza y de figuración a como dé lugar".

Ambición es la palabra que resume el mal que agobia a los deportes más populares, llevándolos a prácticas que desconocen los criterios de sana competencia y respeto. Aunque ya no es una novedad, no deja de sorprender el descubrimiento de casos que pisotean la ética del deporte.La corrupción campea ahora por el fútbol y el ciclismo, para nombrar sólo dos disciplinas, e involucra a dirigentes, jugadores y árbitros que pasan de los escenarios deportivos a los estrados judiciales. Con cada escándalo que se destapa la opinión pública se pregunta en qué momento el espíritu deportivo fue reemplazado por el afán de riqueza y de figuración a como dé lugar. Hace dos días la Policía de Europa, Europol, reveló una investigación que pone al descubierto una mafia internacional que maneja apuestas ilegales en el fútbol. Según su información hay involucrados equipos de 15 países de todos los continentes; de 425 partidos oficiales analizados se cree que al menos 380 fueron comprados o amañados para ajustar los resultados a la conveniencia de los apostadores; también se habrían pagado sobornos por dos millones de euros y las ganancias para los involucrados superarían los ocho millones de euros. El resultado son 50 personas detenidas y 28 órdenes internacionales de captura.Una semana antes la revista France Football publicó un informe de 20 páginas según el cual Qatar habría sido escogida como sede del Mundial de Fútbol del 2022 luego de entregar sobornos a miembros de la Federación Internacional de Fútbol, Fifa, y de que la Uefa, el ente rector del balompié en Europa, pactara junto con el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkosy el rescate del equipo Paris Saint Germain y la compra de una estación de televisión deportiva. Son dos ejemplos de los escándalos de corrupción que han rondado al fútbol en los últimos años. Y en los que se incluye la intrusión descarada de dineros del narcotráfico en los clubes profesionales. Colombia conoce bien ese perverso matrimonio que llevó al Estado a suspender el campeonato y a intervenir equipos, puso a otros en las listas de los parias del tráfico de estupefacientes y hoy tiene en crisis a unos cuántos.En el ciclismo también está fresca la novela del dopaje de Lance Armstrong, considerado el mejor de todos los tiempos, quien tras años negándolo al fin reconoció que usó sustancias prohibidas durante toda su carrera. Así se desenmaraña la compleja red que movía los hilos del doping en el ciclismo, con la complicidad de entrenadores, federaciones, médicos y laboratorios. Todo para crear héroes, atraer el dinero de patrocinadores y mantener el interés de los aficionados sin importar que todo fuera un embuste.Ahora lo que está en juego es la credibilidad de esas disciplinas, que deben dar ejemplo y convocar a sus seguidores a disfrutar de la sana y saludable competencia, con honor, responsabilidad y entrega. Palabras de papel que en muchos casos terminaron arrojadas a la basura por la ambición desmedida de quienes pusieron el deporte al servicio de los apostadores, de los narcotraficantes y de quienes han montado industrias ilegales y mentirosas en el deporte.

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