Alerta roja

Diciembre 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Al Gobierno de la China no le quedó otro camino que decretar dos veces en un mes, y por primera vez en su historia, la alerta roja por polución atmosférica. Lo hizo luego de años de negarse a reconocer el problema y tras ser señalado como un Estado indolente frente al daño causado a su población".

Al Gobierno de la China no le quedó otro camino que decretar dos veces en un mes, y por primera vez en su historia, la alerta roja por polución atmosférica. Lo hizo luego de años de negarse a reconocer el problema y tras ser señalado como un Estado indolente frente al daño causado a su población.Las nubes de micropartículas que cubren hoy los cielos del gigante asiático muestran las consecuencias inclementes de la contaminación ambiental a la que se ha sometido al Planeta. Nada menos podría pasar en un país que tiene no sólo el récord como el más poblado del mundo sino que es el mayor emisor de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más nocivo para la salud de la Tierra, con consecuencias devastadoras para la humanidad.Al analizar las cifras se entiende la dimensión de la calamidad que vive China: el 8 de diciembre, cuando se decretó la primera alerta roja, los niveles de las micropartículas aéreas alcanzaron los 650 microgramos por centímetro cúbico, 26 veces más que el máximo de 25 microgramos recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Ayer se decretó por cinco días la segunda alerta roja y se espera que la polución llegue este fin de semana a los 500 microgramos, reduciendo la visibilidad a menos de un kilómetro en ciudades como Pekín.Lo peor es que esas no son las cifras de contaminación atmosférica más altas alcanzadas en China en los dos años recientes. La diferencia con eventos anteriores, algunos de los cuales superaron los 850 microgramos de partículas contaminantes, es que ahora se está actuando. Sin duda la presión ejercida sobre el país asiático desde la Cumbre del Clima de París, llevó a su Gobierno a tomar la decisión aplazada por tanto tiempo de decretar la alerta roja y tomar medidas como detener por varios días la producción en las fábricas, limitar la circulación de vehículos particulares y parar las obras de construcción.Para un Estado que es conocido por no temblarle la mano para imponer jornadas agotadoras a sus trabajadores o por ser en extremo riguroso con sus estudiantes, no debió ser fácil ordenar el cierre de escuelas, hospitales, oficinas públicas y recomendar a sus habitantes no salir a la calle si no era estrictamente necesario. Pero la realidad del aumento de muertes relacionadas con enfermedades respiratorias y los problemas que afectan a la salud de su población por la polución, no le dejó un camino diferente.Ahora, cuando al parecer China ha hecho consciencia del daño ambiental que ocasiona, estaría pensando por primera vez en el bienestar de sus ciudadanos y se encuentra bajo la presión de la comunidad internacional para adoptar medidas que detengan la contaminación que ocasiona, se espera que actúe en consecuencia. Lo que implica cumplir con los acuerdos firmados en París para reducir a cero la emisión de gases de efecto invernadero antes del año 2050.El mundo tendrá los ojos puestos en esa nación y en las decisiones que tome un gobierno que ha sido hasta ahora indolente e indiferente a uno de los males más graves, con efectos nocivos para su población y nefastos para el Planeta.

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