¿Alcanzará el tiempo?

Julio 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Tener un mapa de riesgos actualizado, que incluya con detalle todas las zonas vulnerables del país, es una obligación del Estado, pero el requisito se cumple a medias. Apenas esta semana el Ministro del Medio Ambiente anunció que “se están evaluando los puntos críticos con base en las inundaciones de los últimos 20 años y se hará una revisión del estado actual de esos puntos”

Las alertas sobre una temporada invernal intensa, prolongada y que llegaría acompañada por el fenómeno de La Niña, se están dando desde finales del año pasado. Por ello hay que preguntar, a dos meses de que comiencen las lluvias, qué tan preparada está Colombia. Pretender que en ocho meses se tomen todas las medidas para disminuir los efectos del invierno es demasiado ambicioso. Pero si se hubiera hecho bien la tarea luego de las tragedias que se vivieron entre 2010 y 2011 por el crudo invierno, hoy serían más bajas las probabilidades de padecerlas de nuevo. El problema es que poco se hizo o se ha trabajado de forma lenta en las obras requeridas.Tener un mapa de riesgos actualizado, que incluya con detalle todas las zonas vulnerables del país, es una obligación del Estado, pero el requisito se cumple a medias. Apenas esta semana el Ministro del Medio Ambiente anunció que “se están evaluando los puntos críticos con base en las inundaciones de los últimos 20 años y se hará una revisión del estado actual de esos puntos”. El Director del Ideam, por su parte, aseguró que se les acaba de entregar a los departamentos un mapa de amenazas con el que pueden comenzar a actuar. ¿Les alcanzará el tiempo?Con la experiencia trágica de hace cinco años, cuando se perdieron 200 vidas mientras un millón de colombianos resultaron damnificados, el país debería estar más que preparado para el invierno, sin dejar nada al azar ni movilizarse a última hora. Si bien hay efectos de los fenómenos climáticos que son impredecibles, los que enfrenta Colombia se pueden evitar en su mayoría.Acciones como la de erradicar los asentamientos humanos en zonas de alto riesgo de deslizamiento o inundaciones, es una de las tareas en las que se rajan el Gobierno Nacional y las administraciones locales. Sólo ahora, por ejemplo, se les entregará a los departamentos la información de las amenazas que penden sobre 40 poblaciones ribereñas de los ríos Cauca y Magdalena. Cuando La Niña, cuyas probabilidades de aparición casi llegan al 80%, haya irrumpido con su fuerza se sabrá si las obras o las acciones de último momento fueron efectivas.Es lo que esperan Cali y el Valle, que han empezado la labor de prevención. Con el apoyo de las entidades ambientales, los ingenios azucareros, la empresa privada y las comunidades, al menos se están revisando 87 puntos críticos en los diques departamentales para hacerles las reparaciones o intervenciones que requieran. Es el principio de una labor que debería ser más precisa, planificada y permanente.A tan poco tiempo del inicio del invierno podría decirse que la suerte está echada. Ya se sabe que las obras grandes de mitigación, así como las reconstrucciones que se planificaron hace cinco años, marchan a medias y difícilmente estarán listas en octubre. Ahora, además de esperar a que La Niña no golpee tan fuerte al país, se dependerá de lo que alcancen a hacer los municipios, los departamentos y la Nación, así como de la prudencia de los colombianos para no ponerse en situación de riesgo y tener que enfrentar más tragedias.

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