Agua limpia

Marzo 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La contaminación que produce el vertimiento de aguas residuales sin los debidos controles se ha convertido en el mayor enemigo de las fuentes hídricas en Colombia. Detener el daño que está causando, obliga a tener normas estrictas y efectivas y a educar a la población en su protección ambiental".

La contaminación que produce el vertimiento de aguas residuales sin los debidos controles se ha convertido en el mayor enemigo de las fuentes hídricas en Colombia. Detener el daño que está causando, obliga a tener normas estrictas y efectivas y a educar a la población en su protección ambiental.Cali conoce bien las consecuencias de que a sus ríos lleguen sin ningún tratamiento los vertimientos de alcantarillas, los químicos o los desechos industriales. Ahí está la causa de que el servicio de agua potable se suspenda cada vez con más frecuencia en la ciudad cuando los niveles de contaminación del río Cauca, del que se abastece al 70% de la población, hacen imposible cualquier tratamiento. También es la razón por la cual en varias oportunidades el río Cali se ha convertido en una mancha negra. Ninguno de los siete ríos tutelares de Cali es ajeno al daño ambiental que ocasiona el vertimiento indiscriminado de aguas residuales. El mal afecta también a la mayoría de lagunas, embalses y humedales del país y se agrava por el crecimiento desordenado de las poblaciones y la ausencia de políticas efectivas para controlar el depósito de los desechos del sistema de alcantarillado y de los residuos contaminantes que se generan en la industria y en diferentes procesos productivos.Ese daño es el que espera frenar el Gobierno Nacional con la expedición de una nueva norma que regula los vertimientos residuales en las fuentes de aguas superficiales y actualiza los decretos vigentes desde hace 30 años “respondiendo a la nueva realidad urbana, industrial y ambiental del país”, según palabras del Ministro del Medio Ambiente. La reglamentación incluye el control de sustancias contaminantes como aceites lubricantes, jabones, químicos, elementos tóxicos, entre otras, detectadas en 73 actividades de producción en ocho sectores económicos. Así mismo obliga a las industrias a adoptar la tecnología necesaria, hacer la reconvención de maquinarias, a racionalizar o sustituir el uso de insumos y materias primas contaminantes y a adoptar buenas prácticas de producción.La norma también convoca a los colombianos para que desde sus hogares adopten costumbres como no depositar aceites comestibles en los desagües, usar detergentes amigables con el medio ambiente y no arrojar papel higiénico en los sistemas sanitarios. Un propósito que mostrará resultados si se generan procesos educativos como parte de las políticas ambientales de la Nación, se involucra a todos los sectores de la población y se incluye en los programas escolares.Si bien la norma es específica en cada aspecto técnico y de regulación sobre los vertimientos residuales en las fuentes de agua, será letra muerta si no se ejerce un control efectivo sobre la industria y las actividades productivas. Para ello se necesitan recursos que faciliten la labor de las autoridades tanto como los procesos de formación ciudadana, así como el compromiso de las administraciones locales, departamentales y las entidades ambientales del Estado en el cumplimiento del propósito de preservar la riqueza hídrica de Colombia.

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