Acuerdo contra el crimen

Acuerdo contra el crimen

Febrero 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El gobierno mejicano, desde la administración de Felipe Calderón es consciente de este asunto, hasta el punto de que hace tres años expulsó a 3.200 agentes de la policía, y luego, hace dos años, 837 más fueron despedidos al ser decretada la desaparición del cuerpo en el que trabajaban, en el oriental estado mexicano de Veracruz, como parte de un programa de depuración.

Hace poco decenas de miembros de las autodefensas, apoyados por vehículos y tropas del ejército mexicano, ocuparon la plaza central de Apatzingán, ciudad en el sur del estado y considerada como el centro de operaciones del cartel de los Caballeros Templarios.El acontecimiento sucedió poco después de que el gobierno y los coordinadores de las autodefensas llegaran a un acuerdo para que éstas aceptaran el control del Estado, actuando en calidad de guardias comunitarios rurales y bajo las órdenes de los comandantes del ejército. El acuerdo le permite a las autodefensas conservar las armas, previo su registro ante las autoridades federales.Éste último compromiso fue ampliamente debatido, ya que muchas voces autorizadas se opusieron a cualquier solución de compromiso que no se sustentara en el monopolio del Estado sobre las armas. Advirtieron sobre los peligros que se correrían y recordaron la mala experiencia de las Convivir en Colombia. Pero los líderes de las autodefensas, integradas por familias de agricultores atropelladas por el narcotráfico, se mantuvieron inconmovibles, y condicionaron el abandono de las armas a la detención de todos los cabecillas de los carteles de la droga y a la desarticulación de sus estructuras criminales.El ingreso de los también conocidos como guardias comunitarios se realizó por los distintos accesos a esta población, y de inmediato anunciaron que instalarán siete filtros en las entradas para evitar el arribo de los Templarios. La vigilancia se refuerza con helicópteros de las fuerzas federales que realizan sobrevuelos en la zona.Según medios internacionales todo indica que fue un operativo planeado entre las autodefensas, el ejército y la policía Federal. Tal acuerdo implica un desconocimiento de las policías municipales, que según múltiples denuncias han estado al servicio de los criminales. Para las autodefensas la policía local ha sido parte del grave problema de inseguridad antes que una solución.El gobierno mejicano, desde la administración de Felipe Calderón es consciente de este asunto, hasta el punto de que hace tres años expulsó a 3.200 agentes de la policía, y luego, hace dos años, 837 más fueron despedidos al ser decretada la desaparición del cuerpo en el que trabajaban, en el oriental estado mexicano de Veracruz, como parte de un programa de depuración.Ésto lo saben los líderes de las autodefensas y aunque han llegado a un compromiso mantienen una reserva importante sobre el comportamiento de las fuerzas de la policía y aún del ejército. No olvidan que la primera vez que quisieron entrar a Apatzingán fueron repelidos por el ejército y dejaron dos muertos en el enfrentamiento. Ellos han visto como los jefes de los caballeros templarios se paseaban libremente por las calles y plazas de esa ciudad y otras de Michoacán, sin que las autoridades hicieran nada por detenerlos e impedirles sus desafueros.Así, el acuerdo puede funcionar, si el gobierno se gana la confianza de los agricultores demostrando que puede combatir eficazmente al crimen organizado. Y si demuestra que su compromiso es combatir el narcotráfico.

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