A tres bandas

Marzo 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El discurso de Netanyahu atrajo la atención del mundo sobre lo que se está negociando en Ginebra. Pero también desnudó la manera en que se está desarrollando la política interna de la primera potencia del mundo, donde no importa mostrar fisuras en la política internacional de los Estados Unidos. Y de paso, sirvió para fortalecer la imagen del jefe del partido de gobierno en Israel, días antes de las elecciones en ese país".

Razones de Estado que lo obligan a hacer un reclamo en el corazón de su gran aliado, o la oportunidad para ganar puntos en las elecciones de Israel y, de paso, de aportar a la lucha entre Republicanos y Demócratas. Ésos son los parámetros sobre los cuales debe medirse la intervención del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ante el Congreso de los Estados Unidos.Netanyahu no llegó a Washington por invitación del Presidente de los Estados Unidos sino del presidente de un Congreso de mayoría opositora. Y no debe olvidarse que su intervención se produce quince días antes de las elecciones en su país y en medio de la más dura confrontación entre los partidos políticos del gran aliado de Israel. Esas consideraciones le dan contexto al discurso de un mandatario extranjero que, como pocas veces en la historia, involucró los intereses de su país en la política interna de los Estados Unidos.Como era de esperar, el poder oratorio de Netanyahu le dio gran realce a su reclamo sobre los intentos de Irán de desarrollar tecnologías que les proporcionen armas atómicas. Sin duda, el poder de ese país es una amenaza, y no sólo para Israel. En su intervención, el Primer Ministro recalcó su afán expansionista en Oriente Medio y su pretensión de imponer su dominio y a lo que significaría el que los ayatollahs pudieran tener la capacidad de producir bombas nucleares.Así, el contenido de su intervención, referido al acuerdo que se negocia en Ginebra, entre Irán y el denominado Grupo de los 5+1, compuesto por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, China y Rusia. Según Netanyahu, lo negociado hasta ahora no deja tranquilo a Israel porque no le garantiza que Irán ha desistido de producir armas nucleares de las cuales será el primer destinatario. Por eso dice que no se puede firmar un mal acuerdo que no ofrezca seguridades absolutas al estado judío. Y se reserva el derecho a defenderse, ya sea de manera solitaria o acompañado de sus aliados.Hasta allí el reclamo del Primer Ministro de Israel sobre lo que se está negociando en Suiza. Lo demás, es la manera en que irrumpió en la batalla entre el presidente Barack Obama y el Partido Republicano, hoy poseedor de las mayorías en el Congreso estadounidense. Es claro que al invitar a Netanyahu a hablar allí sin la presencia del vicepresidente George Biden, a la vez presidente constitucional del Legislativo, los republicanos buscaron desacreditar las políticas y actuaciones del presidente Obama en el plano internacional.Sin duda, el discurso de Netanyahu atrajo la atención del mundo sobre lo que se está negociando en Ginebra. Pero también desnudó la manera en que se está desarrollando la política interna de la primera potencia del mundo, donde no importa mostrar fisuras en la política internacional de los Estados Unidos. Y de paso, sirvió para fortalecer la imagen del jefe del partido de gobierno en Israel, días antes de las elecciones en ese país.Fue una carambola a tres bandas, donde no se sabe si deben primar los asuntos de Estado, las disputas entre los partidos o el afán por lograr dividendos electorales.

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