¡A Marchar!

Diciembre 06, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La marcha es la forma civilizada de exigir el respeto a la vida y a la libertad en Colombia. De decirles basta a las atrocidades que se cometen contra los policías, soldados y civiles que aún padecen el terrible yugo de un secuestro y deambulan por la selva, amarrados con cadenas al cuello y expuestos a todos los vejámenes y peligros posibles".

Como los colombianos lo hicimos hace tres años, hoy es el día de salir a la calle para reclamar el regreso de los secuestrados y exigir el fin del secuestro. Es el momento para que la sociedad se ponga de pie y haga sentir su voz contra quienes persisten en usar el terror y el desconocimiento de los derechos más elementales del ser humano. Imposible hacer un resumen de las infamias cometidas por quienes convirtieron el secuestro en una industria que genera enormes recursos económicos. Pero es peor el enorme daño que han causado quienes lo usan con supuestos propósitos políticos y quienes desde otras esferas pretenden justificar tamaña fechoría. Esos personajes que medran alrededor de la tragedia ocasionada a millones de colombianos, a miles de víctimas y sus familias son los que mañana escucharán el reclamo de una sociedad que ya no está dispuesta a aceptar dilaciones como respuesta a su clamor. La marcha es la forma civilizada de exigir el respeto a la vida y a la libertad en Colombia. De decirles basta a las atrocidades que se cometen contra los policías, soldados y civiles que aún padecen el terrible yugo de un secuestro y deambulan por la selva, amarrados con cadenas al cuello y expuestos a todos los vejámenes y peligros posibles. De condenar de la manera más rotunda el asesinato a mansalva de los cuatro servidores públicos, aprovechando su estado de indefensión y la impotencia a que fueron reducidos por más de diez años de abusos. En fin, de protestar contra quienes han convertido el secuestro en la oportunidad para lograr protagonismos.Pero la sociedad colombiana tiene que salir hoy a la calle a protestar también contra las otras formas de violencia que golpean con saña a muchos ciudadanos. Es la que nace del narcotráfico, la que se expresa a través de las Bandas Criminales y la que se pasea por las calles de las ciudades cobijada por la intolerancia. Todas esas también son formas condenables de destruir derechos y pisotear la dignidad humana, que reclaman la condena y el rechazo porque destruyen la convivencia, dejando una estela de dolor cuyas consecuencias generan más y peor violencia. La marcha será también la oportunidad para solidarizarse con las miles de personas que han padecido el secuestro y los vejámenes de sus victimarios. Ellos deben recibir el homenaje y la solidaridad de los colombianos. Será la oportunidad para pedir a las autoridades que se haga el esfuerzo necesario para impedir el regreso de las épocas oscuras y tristes en las cuales el derecho a la vida y a la libertad se convirtió en mero instrumento de canje. Si algo fortalece a una sociedad es la posibilidad de solidarizarse con las víctimas y expresar su rechazo a los males que la afectan, en especial las conductas que atentan contra la esencia de sus integrantes. Ese derecho es el que los colombianos saldremos a ejercer hoy en todas las ciudades y pueblos en una demostración pacífica y exenta de radicalismos: vamos a marchar para decirle no al secuestro y sí a la vida y a la libertad de los inocentes que en medio de la selva cargan las cadenas de la ignominia.

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