¿Y la verdad?

Diciembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

La condena a Colombia por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de los desaparecidos en la toma y retoma del Palacio de Justicia es un paso, uno más, en el camino para llegar al esclarecimiento de un hecho que tiene muchos interrogantes por resolver, comenzando por ¿y qué pasó con ellos? Esa pregunta retumbó desde esa noche del vergonzoso 6 de noviembre de 1985 y nos la seguimos haciendo todos los días. Solo sabemos que la niebla del terror se los llevó para siempre. Pero, insisto, ¿qué pasó con Carlos Augusto Rodríguez Vera, Cristina del Pilar Guarín Cortés, David Suspes Celis, Bernardo Beltrán Hernández, Héctor Jaime Beltrán Fuentes, Gloria Stella Lizarazo Figueroa, Luz Mary Portela León, Lucy Amparo Oviedo y Gloria Anzola de Lanao?Conocemos qué sucedió con el magistrado auxiliar Carlos Horacio Urán Rojas, al menos el informe forense nos da detalles de su ejecución, luego de que lo sacaron vivo de palacio para devolverlo hecho cadáver. La semana que acaba de pasar, la colega Julia Navarrete, quien entonces tenía a cargo el cubrimiento de las altas Cortes para una estación de Caracol, narró detalles en Blu Radio, para mí, inéditos de la forma brutal cómo agentes del Estado procedieron contra personas inocentes, algunos de ellos reconocidos trabajadores de la justicia, en un afán de cumplir órdenes del rescate a sangre y fuego, más que de los rehenes de la guerrilla del M19, de una dignidad que ellos consideraban pisoteada por ese grupo armado ilegal, afrenta que decidieron cobrar a su manera.El cuerpo de Urán apareció, pero quién nos aclara qué pasó durante el lapso que transcurrió entre el momento en que se lo llevan soldados uniformados, herido en una de sus piernas (como se ve en varios videos), y el tiro de gracia con que le cegaron la vida.Eso sí, es extraño el silencio de las partes que protagonizaron ese infame capítulo de la vida nacional. El M19 dice no tener nada que contar. Sus dirigentes, una vez entraron en la legalidad, decidieron evadir el tema. El debate sobre si el asalto fue también un mandado al narcotráfico, sigue abierto. Pero, aparte de ese punto, difícil de probar, ¿no hay, señores, nada que agregar? ¿Es la típica amnesia frente a la verdad?Y del presidente de la época, Belisario Betancur, ni contar con él. Sus prometidas memorias póstumas (a las que no habrá forma de contrapreguntar cuando salgan a la luz) enseñan su falta de grandeza frente a la Nación y a la historia.Algunos de los militares de la época tienen otro retazo de esa verdad entre manos. La solidaridad de cuerpo ha hecho hasta el momento su tarea de negar y negar. Pero no hay secreto que dure cien años...Se dice que la Fiscalía aportará nuevos y sorprendentes elementos en las próximas semanas. Ya veremos. Por ahora, el rompecabezas tiene más fichas por fuera que en el tablero. Pero nunca es tarde. Donde esté, Eduardo Umaña Mendoza, el hombre que entregó su vida en la búsqueda de la verdad sobre los desaparecidos y en defensa de sus familias, sabe que la paciencia da frutos. Lo mataron a él, pero no al derecho a la verdad.Sobrero: Faustino Asprilla acaba de darnos una lección de valor. Claro, cada vez que uno cita a ‘El Tino’, no faltan quienes anteponen sus líos a su grandeza. Esa, por ejemplo, del 17 de septiembre de 1997, https://www.youtube.com/watch?v=CGhrALajoNA, cuando de su mano, el Newcastle escribió esa página de oro frente al Barcelona F.C. Faustino merece respaldo público y, por qué no, un homenaje a quien fue el James de su époc

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