¿Y la geografía?

Julio 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

La geografía puede ser uno de los lados más flacos del hombre actual. Y no menos de nosotros, los periodistas. Hace días escuché en la radio bogotana el típico, e imperdonable error, de confundir Austria con Australia, algo que no se puede atribuir a un simple desliz sino a un claro desconocimiento de dónde están la una y la otra. Y ni se diga cuando nos metemos con la pronunciación de los nombres de nuestros municipios y veredas. Ahí si nos lleva el diablo. Aunque más los debe llevar a quienes habitan allí. Porque, dirán ellos, por ahí comienza el desconocimiento que tienen sobre nosotros. A propósito, recomiendo la columna de María Elvira Bonilla en este mismo diario http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/maria-elvira-bonilla/fracaso-medios sobre el fracaso de los medios de comunicación en el cubrimiento del conflicto ¿Cómo se sentiría usted si le dicen que vive en Cali con acento en la a, o en Pópayan (sí, así, con tilde en la o), o en Palmirá (hecha palabra aguda); o en Bógota (esdrújula)? Pues si vivo en El Dovio y dicen que habito en eldovío, o vivo en Ramiriquí y aseguran que vivo en Ramíriqui, apago la radio o cambio de canal y vámonos.No sé cómo se enseña geografía colombiana o universal hoy en escuelas y colegios. En mis tiempos el mundo era más pequeño y pues las antiguas Unión Soviética, Yugoslavia o Checoslovaquia le ahorraban a uno páginas y memoria. Un profesor nos pasaba al tablero (existían aún los tableros y también los alumnos que debían pasar al tablero) y debíamos proceder a dibujar el mapa de Rumania o el de El Líbano o Sudan (la antigua Sudán), ubicar la capital y dos o tres ciudades importantes, más datos sobre población, moneda, lengua, entre otros. Hoy no hace falta. Todo está ahí, en la red. Pero, pregunto, ¿eso nos toca, nos importa?Pero no quiero molestar a nadie en este plácido festivo. Sí me atrevo a proponer un nuevo método para que los niños de hoy se ocupen algo más de la geografía. Quién sabe si mañana, ya creciditos, elijan una profesión aburrida o prefieran algo serio (ser becarios o, mejor aún, mochileros) y les sirva de algo saber dónde queda Cardiff o Reikiavik. Que, claro está, no se ponga usted a sacarlos de la cama a las diez de la mañana para preguntarles, con el ánimo de rajarlos por el simple morbo de que usted sí lo sabe. ¡No me diga que no lo sabe!Déjele eso al profe, que seguramente ha visto cómo Cardiff y Reikiavik se han puesto de moda. ¿Dónde? Pues en internet. Apenas usted pincha en Gales e Islandia (de donde son capitales, como usted lo había advertido) salen ellas y algo que nos acerca a los alumnos y a los hijos, sus selecciones de fútbol, esas mismas que hoy tumban grandes y hacen la revolución en la Eurocopa.Entonces, ¿con que a sus alumnos les gusta Gareth Bale y a sus alumnas les parece que el tipo aguanta? Aproveche y écheles un cuento sobre Gales. ¿O que de dónde sale esa celebración de los islandeses en las que cantan como vikingos? No deje pasar la oportunidad. ¿O que no se pierden concierto de Herencia de Timbiquí ni de ChocQuibTown?, llévelos de viaje al Cauca o al Chocó, al menos virtualmente. Y por si las moscas, esté preparado para que lo pongan a pensar si Bratislava es la capital de Eslovenia o de Eslovaquia (¿acaso no es la misma vaina, dice mi vecino?). O cuál fue la Irlanda que se ganó el corazón de los franceses porque las barras de sus hinchas no saben más que cantar y alentar, sin hacer de los adversarios sus enemigos. Bueno, ¿y por qué hay dos Irlandas? Todo, sin pasar al tablero.

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