Señora Ministra:

Marzo 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

La pieza magistral (¡lástima que ya pasaron los Óscar!) en la que Natalia Abello, ministra de Transporte, le garantiza en video a los taxistas del país todos sus derechos, demuestra que no solo somos un ejemplo para el mundo por nuestros envidiables indicadores de felicidad sino que, además, si querían una prueba de hasta dónde podemos sacar pecho con el ejercicio de la democracia en tiempos del oscurantismo de la Yihad y de Boko Haram, pues ahí tienen a nuestra benemérita Natalia. ¡Aprendan franceses, copien suecos, sufran costarricenses!¿No lo ha visto? https://www.youtube.com/watch?v=e_vQ2wE2D6w Dura apenas un minuto y 23 segundos y es un ejemplo de institucionalidad, de lucha contra la informalidad y de muchas cosas más. Sobre todo, de muchas cosas más. E, incluso, es, de acuerdo a lo que dice la ministra, un avance de lo que la censura ni se había atrevido a soñar: “El control de las plataformas”.Yo, (tal y como pasó con Hugo Ospina, ese otro luchador popular que lleva la vocería de los taxistas al lado de Uldarico Peña, patriarca del chaleco y del taxímetro) también quiero que la Ministra me diga sí a todo. Hablo, claro está, de temas de transporte. Pero como no tengo acceso a ella, cosa que sí logró Ospina, pues recurro a este apretado espacio para, quizás llevando la voz de muchos compatriotas, nos garantice lo que pido a continuación, nada del otro mundo. Antes de entrar en materia debo aclarar que no soy un experto en temas de transporte. Es decir, no distingo un Airbus de un MÍO, pero, igual, considero que a las garantías de los pasajeros de uno y otro pasan, aparte de la responsabilidad de los mandatarios locales, por su cartera.Estas son mis cuatro preguntas, cómo no, al estilo Hugo Ospina:1. Comencemos por los propios taxis: Habla usted de “garantías todas” de que Uber no operará en Colombia. Perfecto. En esa misma medida, ¿nos da “garantías todas” de que nuestros derechos como usuarios serán respetados a partir de este momento en el uso de taxi, ese servicio que usted avala desde su cómoda condición de funcionaria de primer nivel y pasajera de carro oficial, y que nosotros mantenemos en entredicho, fruto de las amargas experiencias diarias de arbitrariedad, incomodidad, inseguridad y desaseo con muchos taxistas (no todos).2. Tampoco monta usted en MÍO, TransMilenio y similares. ¿Por qué no nos garantiza, tal y como lo hace con Ospina, que el Gobierno Nacional, así como tiene la misma voluntad de acabar con ese enemigo de proporciones que dice ver en Uber, va a buscar, junto a las administraciones correspondientes, que se brinde un servicio eficiente, seguro y, ante todo, digno, en el transporte masivo? Bueno, en el hipotético caso de que el transporte masivo genere alguna preocupación en su despacho, tan interesado en los problema de la gente. 3. Monta usted en avión, mucho. Claro está, con tiquetes que salen de nuestros bolsillos, contra lo que no tengo reparo alguno. Pero, ¿cuándo se va a poner serio el gobierno con este asunto tan caro que resulta volar en Colombia? Aparte, con esa ley del embudo según la cual si el vuelo se retrasa siempre es por “razones técnicas” y sin derecho al pataleo; pero si uno falla, tenga, le clavan una penalidad estrato seis.4. Ya son muchas cosas a la vez, pero sería bueno que nos contara cómo vamos en cuestión de trenes y de navegación fluvial como alternativas para este país en el que, está visto, mandan los ‘Hugos’ y los ‘Uldaricos’.Lamento quitarle tiempo al propósito fundamental de su gestión, acabar con Uber, esa amenaza que, según ustedes, parece pintar peor que el chikunguña. Suyo y no usuario, por ahora, de Uber.

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