‘Pecoso’

Junio 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

A la hora de escribir esta columna, no sé conoce aún cuál es el nuevo campeón del fútbol colombiano. Más allá del resultado, lo único que intentaré es hablar de Fernando ‘Pecoso’ Castro, lo que quizá resulte ser un homenaje. Lo que pasa es que tipos como Fernando no resisten que los bañen en incienso, quizás porque su carácter está hecho para todo menos para los halagos. A gentes como él, las exaltaciones, esas mismas que matarían de dicha a otros, les producen salpullido.Conocí a ‘Pecoso’ durante su paso por el Independiente Santa Fe hace algunos años y tuvimos largas sentadas en Bogotá, junto a lo que más nos gusta (aparte del fútbol), la fiesta de los toros. Con faenas inolvidables en la memoria y siempre acompañados de música torera, generosas raciones de jamón ibérico y queso puro de La Mancha; ah, y algún Rioja, a lo mejor demasiado joven para otros paladares pero no para los nuestros. Esto, por supuesto, es una infidencia. Digo, no lo del jamón de pata negra o el queso manchego sino lo otro, lo de los toros. ‘Pecoso’ es un orgulloso taurino, tanto como lo es del hecho de haber venido al mundo en Manizales. De quien pretendo hablar hoy –ya lo he dicho, por encima de que haya amanecido campeón o subcampeón- es de ‘Pecoso’, ese ser pasional que siempre olvida, por fortuna, la corrección política, a lo mejor porque ni siquiera la conoce. Por eso es como es: directo e independiente; a veces, bronco en exceso, como lo fue en su época de futbolista. Eso sí, jamás amigo de la resignación o de dejarse manosear. Decir lo que siente –y decirlo sin dar vueltas, en la cara, como debe ser- le ha costado enemigos y fondos de su propia chequera. Porque está claro que si algo detesta ‘Pecoso’ es, uno, la tibieza de los jugadores que nacen con el pecho frío (una enfermedad incurable); y, dos, los eufemismos.Pero ‘Pecoso’ es mucho más que eso. Es un hombre vigente, capaz de reinventarse a cada rato como urgen los tiempos de hoy, no solo en el fútbol sino en la vida. El tren de la historia podría haberlo dejado hace mucho tiempo, pero él ni se baja ni deja que lo bajen. Mientras muchos que compartieron alineaciones con él lo ven en la tele desde los sofás de sus casas, ya jubilados y con los nietos trepados en las rodillas, ‘Pecoso’ manda cada día un nuevo mensaje de permanencia desde el frente de batalla, no agazapado en la trinchera sino a pecho descubierto. Por eso, con equipos pobres de nombres ilustres o con esta ‘salacuna’ del Deportivo Cali de hoy, hace lo que hace. Que gane o que no gane es otra cosa. Eso sí, nadie transmite más compromiso a punta de trabajo, sin necesidad de echar mano de la demagogia.La autenticidad de ‘Pecoso’ puede caer bien, regular o francamente mal. No es un hombre fácil, aparte de que jamás se sabrá dónde están los límites de un ser que, como él, vive de manera frenética lo que hace. Pero si hubiera que elegir una forma de vivir las cosas, ahí hay una que garantiza, como dicen los niños de hoy, no terminar siendo ‘un X’. En estos tiempos malos para el fútbol, la particular forma de vivirlo por parte de Fernando ‘Pecoso’ Castro nos dice que esto del balón aún puede ser un juego, por encima del oscuro negocio en que algunos lo convirtieron.Sobrero: A propósito de fútbol, hasta siempre a Ricardo Pegnotti, el hombre que vino de Gimnasia y Esgrima, Chacarita y Racing a enseñarnos en Independiente Santa Fe y Deportivo Cali que el fútbol puede ser, por igual, talento y sacrificio. Paz en su tumba.

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