Malos perdedores

Diciembre 14, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Mala perdedora doña Cristina, mal perdedor don Nicolás, mal perdedor don Inácio, mal perdedor don Rafael. No parece una coincidencia. Pierden y arrebatan. Y yo que creía que era solo la derecha -mala perdedora y peor ganadora-, pero con todo esto queda claro que la seudoizquierda de estos tiempos tampoco sabe perder y menos lo acepta.Uno entiende que perder duele. A nadie le gusta. Aparte, es una herencia. Nos hemos levantado con aquello de no admitir la derrota. ¿Lo recuerdan? “No me gusta perder ni a las bolitas” (Necesaria aclaración para las nuevas generaciones: dícese de juego que los antepasados realizaban al aire libre con pequeñas bolas de cristal, a las que daban impulso con los dedos de sus manos. Sí, seguro, es que en esos tiempos no existían smartphones ni tablets).Y pues parece que nos quedó la tara. Doña Cristina se va de la Casa Rosada sin entregarle las llaves a Mauricio Macri, a quien acusa, entre muchas cosas, de haberla gritado pese a que ella le recordó que es mujer. ¿Y es que acaso hay alguna diferencia?, me pregunto. Es decir si ella no hubiera sido ella sino él, ¿entonces sí era válido? Vaya, con esto de la igualdad. Aparte, la misma doña Cristina había puesto flores amarillas que es el color que le gusta a Macri (no olviden que fue presidente de Boca) y el tipo ni siquiera tuvo en cuenta ese detalle. Al fin, hombre, dirá mi mujer. No es mamadera de gallo. Aunque no lo crean, todo eso es cierto. Acaba de pasar en la Argentina. En manos de gente como esa estamosPero vamos a lo que vinimos. La señora se fue molesta y las consecuencias de ese disgusto no consistirán exactamente en sacar a Macri de su facebook sino en ahondar la división casi insondable entre los argentinos. Ni hablar de don Nicolás. Ya dijo que no daría amnistías para dejar libres a los dirigentes políticos que mandó a la cárcel para que desde allí lo derrotaran en las urnas. Error de cálculo. Bueno, en el caso de Maduro no existen los errores de cálculo; si al caso, error de fraccionarios.En medio del dolor de la derrota, este señor ya advirtió a los venezolanos que las 500 mil viviendas que había proyectado construir para 2016 no se harán, “no porque no pueda construirlas, yo puedo construirlas, pero (como) yo te pedí tu apoyo y no me lo diste…”. Mal perdedor.Y anticipo que Rafael Correa será mal perdedor una vez se caiga el embeleco del cambio de articulito para una nueva reelección en Ecuador con que anda obsesionado. Nada molesta más a un demócrata con ínfulas de dictador que le lleven la contraria, incluso cuando obra como dictador y se disfraza de demócrata. Y peor aún si el tema es la reelección.Y me huele que Lula anda tirando para el mismo lado, el de mal perdedor. Reducir el juicio a Dilma Rousseff a una simple vendetta (que también sucede) es olvidar todo lo que se ha destapado en materia de corrupción bajo la hegemonía en Brasil del partido de ambos, el de los Trabajadores.Escasean los buenos perdedores. En la política y en la vida. Aunque tampoco debe ser bueno del todo salir perdedor; digo, como profesión. Algún día estos personajes que pierden y se arrancan de largo aprenderán que hay que hacer de la derrota el primer paso a la victoria, o a la reconquista. Solo que con grandeza. Esa misma que quizás alguna vez les sirvió para llegar a mandar. Sobrero: Ante la imposibilidad de poder hacerlo personalmente, agradezco las (¿miles?) de congratulaciones por el título del Santa Fe en la Copa Suramericana. Muy generosos. Eso sí, decir que este campeonato también es de ustedes sería faltar a la verdad. ¡Vamos Santa Fe!

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