Lágrimas de cocodrilo

Lágrimas de cocodrilo

Abril 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Como millones de colombianos, he recibido el texto del comunicado de Grupo Familia en el que manifiesta su “arrepentimiento sincero por la participación en los hechos investigados” por la Superintendencia de Industria y Comercio. Un eufemismo. Eso es. Sería mejor que nos dijeran de una vez de qué tamaño es su relación con la cartelización del papel higiénico. Es decir, cómo fue el amaño empresarial para meternos la mano al bolsillo a los consumidores con ese artículo de primera necesidad. Uno de los tantos amaños que debemos soportar. Que lo diga el propio papel higiénico, el 44% más caro aquí que en México y Gran Bretaña, y el 40% más costoso que en Estados Unidos (portal LoEncontraste.com). Y sobre esto de la cartelización hay un imperdible, el libro ‘La rosca nostra’ (Planeta) de Nathan Jaccard, sobre el que he visto poco despliegue. ¿Será porque Nathan no es Paulo Coelho?Dice el buen Nathan que “roscas de empresarios, que se conocían de hacía tiempos, que eran amigos a pesar de competir y que habían estudiado en las mismas universidades, terminaron amangualándose para complotar contra la gente (…) Las hay (roscas) de todo tipo. Unas empalagosas como las del azúcar. Otras más delicadas como la de seguridad. Roscas pesadas como la del cemento, y roscas poco higiénicas como las del pañal o del cuaderno” (Semana.com).Y esta otra rosca, de la que Familia intenta ahora marcar distancia, asegurándonos que todo es cosa de un directivo y dos empleados que incurrieron en “errores”. ¿“Errores”?, un eufemismo más. ¿Saben?, quisiera creerles, pero resulta muy difícil aceptar que un asunto tan serio como el precio de un producto sea de exclusivo resorte de tres personas. El comunicado agrega que el gerente queda suspendido “mientras la junta Directiva no haya tenido la oportunidad de evaluar plenamente los hallazgos del equipo de investigación de la Superintendencia y concluya que no es responsable por las acciones de que se le acusa”. Mejor dicho, la Súper sabe más sobre ustedes que ustedes mismos.Quedan dos opciones. Una, estamos ante un escandaloso caso de desgreño en el seno de una compañía que parecía ejemplo como organización. Dos, no nos están diciendo toda la verdad. Verdad en la que Familia parece estar empeñada ahora porque resulta mejor negocio apelar a ella que seguir mintiendo. Y es que por “colaboración” en la investigación, Familia pagaría el 50% de la sanción que le podría estar corriendo pierna arriba. De unos 69 mil millones de pesos contemplados inicialmente, terminaría por pagar 34 mil 500 millones.Cuánto hubiéramos querido quienes consumimos -rectifico, consumíamos- sus productos, que ese gesto de presunto arrepentimiento se diera antes y no paralelo a una multa en camino y a su posible rebaja.Aunque todavía queda una opción para no malinterpretar que el tal mea culpa esté amarrado a la rebaja de la sanción. Familia debería contar toda la verdad y negarse a recibir algún trato preferencial. Paguen lo que deben pagar. Que, señores, no es mucho. ¿Cuántos dividendos dejan pactos como este? Eso es como quitarle el pelo a un gato, o un trozo a un rollo Familia. Eso sí, desde ahora, ustedes y sus productos salen de mi canasta familiar. Lo que, ya sé, les debe parecer poca cosa. Como deberían salir todos aquellos a quienes se les compruebe que se han amangualado para hacerse cada vez más ricos a nuestras costillas. Ese voraz ejercicio sin límite del capitalismo salvaje en el que entraron -y se quedaron a vivir- algunos empresarios, hasta que se les cae el velo. ¿Arrepentidos, ustedes? A otro, con sus lágrimas de cocodrilo.Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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