Ideas, sí; mentiras, no

Julio 23, 2017 - 11:50 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

A punto de agosto, entramos en cuenta regresiva de los últimos doce meses del actual gobierno, con un elemento común que no ha podido quedar atrás, la polarización. Con la mayoría de colombianos como espectadores (no compro eso de que el país entero está reflejado en las redes sociales, convertidas en escenario de las peores formas de descalificación mutua), y sin que sirvan de razones de mesura la difícil situación del país y los desafíos que asoman en el escenario internacional.

Por eso, la única forma de que no sigamos cavando nuestra propia fosa es que paremos ya con esto, lo que se le puede pedir, sin mucho éxito, a tanto francotirador. Quizás en cambio resulte más efectivo que quienes estamos mamados de tanta intemperancia nos dediquemos a promover algo tan sencillo como el debate de ideas y de propuestas, antes que ceder a las invitaciones de bajar a la arena a darnos mandobles. No hay que ser brujo para advertir que eso es lo que algunos quieren y, no lo duden, se vendrá en catarata de aquí a los comicios del próximo año.

Buscamos pues un componedor. Y no necesariamente de carne y hueso, porque entre más leo sobre caudillos menos confío en caudillos. Creo en cambio en espíritus colectivos, esos que surgen en el seno de los pueblos para atravesarse a quienes quieren llevarlos al abismo. Urge una agenda nacional que componga, que construya, que eche a andar una nueva etapa de la vida nacional. Soportada, cómo no, sobre los cimientos de la paz.

Porque, menos mal, ya ni siquiera hay tiempo ni ánimo ni fuerzas para volver a los fusiles. Lo que nos llama a sentarnos a discutir es lo fundamental. ¿Nos hemos preguntado qué vendrá si no encontramos salidas prontas y efectivas al frenazo de la economía? ¿De qué manera concreta vamos a cercar a la corrupción, ante de entrar a extirparla?
¿Qué vamos a hacer, -pero, en serio- con el crecimiento del fenómeno del microtráfico y de la adicción a las drogas de millones de jóvenes, carne fresca para todo tipo de actividades ilegales? ¿Cómo vamos a evitar que un avance como es el fin de las Farc en condición de organización armada no termine en el caos de América Central? Eso sin contar la lista cotidiana de salud, educación, pensiones y demás.

Y, en cuanto a oportunidades, ¿cómo administramos de la mejor manera la avalancha de turismo extranjero que se vino encima y que es fuente de riqueza en otras naciones? ¿O cómo convertir la vocación agrícola en una gran revolución, ahora que está requetecomprobado que nuestros productos - levantados acorde con las exigencias de los mercados actuales -son apetecidos afuera por su primerísima calidad?

Mejor dicho, se buscan ideas que nos saquen adelante a todos, y debates que construyan sobre el disenso y el respeto, como corresponde a esta etapa de la humanidad.

Por eso, de cara a la campaña, a mi casa y la de los míos solo entrarán la inteligencia y la buena fe. Bienvenidas. Aquí no compramos odio ni mentiras, de nadie. No insista, por favor.

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Sobrero:
Inmenso, Rigoberto Urán en el Tour. Como lo son Nairo y todos estos muchachos que dejan su piel en las carreteras, sin llorar ni quejarse. Orgullo es lo que producen, ejemplo es lo que nos dan.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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