Fútbol en TV

Noviembre 03, 2014 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

No sabemos de fútbol. Es cierto. Pero lo peor es que insisten en desnudar nuestra ignorancia. No más este sábado que acaba de pasar, mientras el humilde y nada encopetado Celta de Vigo ganaba al muy célebre y millonario Barcelona, dos tipos (o quizás tres) disfrazados de intérpretes (a lo mejor porque era 31 de octubre) se empeñaban en hacernos creer en la tele que el resultado (cero a uno a favor del Celta, jugaban en el Camp Nou) era injusto, mientras miraban para otro lado cada vez que el árbitro metía mucho más que la mano para procurar al todopoderoso un mísero empate que nunca llegó.Y la mentira se repitió tantas veces hasta convertirse en auténtica verdad. Es más, los lamentos del narrador (no sé cómo se llama, ni me importa) por los intentos fallidos de igualar en los pies de su compatriota Lionel Messi (gran jugador y millonario cada vez más aburrido) o de Luis Suárez (gran, y peligroso, jugador, ahora administrador de una nueva cara, la de gatito de porcelana) y de Neymar (también gran jugador y mejor saltimbanqui), decía, esos tristes lamentos del relator por la falta de puntería de semejante “tridente” (se dice así, ¿no?), lo inclinaban a uno a sentir compasión por la mala tarde de los tres pobres muchachos.Como se ve, no soy hincha del Barcelona. Mucho menos, del Real Madrid. No vi el partido de este contra el Granada, pero imagino a otros dos o tres señores, de la misma cadena o de otra, empeñados en que el Madrid de Cristiano, James y Ramos ganara desde que el bus del equipo llegó al estadio. Física parcialidad, dirán algunos. O paisanaje, dirán otros. Sí, por supuesto, pero más que eso, todos lo sabemos, negocio puro. Lo que sucede es que el tema ya alcanzó tales niveles de mercantilización que lo de menos es la verdad, y no porque quienes están para orientarnos no quieran ponerse del lado de ella, sino porque la política de sus empresas está orientada a garantizar la sintonía a cualquier costo. Bueno, para ser justos, tampoco es que esto suceda solo en el tema del fútbol. Pero sigamos con él. Ahora bien, si eso de la manipulación correspondiera solo a esa presunta primera liga del mundo (que no lo es, porque no puede ser primera una en la que dos equipos, y ahora tres, siempre ganan todo hasta el fin de los tiempos, mientras los demás cumplen su tarea de figuras de cartón), pues uno diría que es una casualidad. Igual, ellos, los intérpretes no cejan en intentar hacernos ver lo que no es en la Premier Ligue inglesa, pero allá los hechos los obligan a admitir que no solo de Manchesteres (United y City), Arsenal y Chelsea vive el hombre. Sobran los ejemplos en el caso italiano. O en torno a la venta trasnochada del tal River – Boca como el otro gran clásico del fútbol mundial. No niego que lo veo, pero con la misma pasión de Gimnasia y Esgrima de La Plata vs Defensa y Justicia.Me entra nostalgia por los relatores y comentaristas parcializados del ayer. Esos que se ponían la camiseta porque era con ella con la que habían crecido. No me gustaban pero sentía respeto hacia su militancia, que, entre otras cosas, se convertía en azote sin piedad una vez su equipo perdía. En cambio, desprecio este fenómeno actual del todo por la plata. Ese mismo con que nos intentan vender aquí, en nuestro cable, un Fortaleza – Uniautónoma como clásico imperdible o un Patriotas – Chico como ‘derby’. Qué risa. Esa tarea, la de vender, al departamento comercial. Nosotros, los periodistas, al periodismo. Sobrero: Hasta siempre, José Mari Manzanares, torero de toreros y maestro de maestros.

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