El último partido de Di Stéfano

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Le tengo profundo respeto a Don Alfredo Di Stéfano. Sobre el papel,...

El último partido de Di Stéfano

Mayo 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Le tengo profundo respeto a Don Alfredo Di Stéfano. Sobre el papel, ese sentimiento debería extenderse al terreno de la admiración, pero sería incoherente que un tipo santafereño como lo soy pasara esa raya invisible que separa la decencia de la lambonería para confesarle lo segundo. Y es que hay que comprender que Don Alfredo fue el único responsable de esa cosecha de títulos que Millonarios recogió en la meca de la piratería de los años 50, dizque El Dorado de nuestro fútbol.Hecha la necesaria aclaración, entro en materia. Eso sí, muy a mi pesar, porque no será el fútbol el tema que nos convoca. Ojalá fuese, diría un tinterillo en ciernes, con ese tonito de imprecación que tanto les va. Sí señor, ojalá fuese para hablar, por ejemplo, de las extrañas razones por las cuales un hombre que nunca jugó un Mundial de Fútbol sea catalogado como el mejor de todos los tiempos, con la única prueba de un borroso vídeo en el que no se sabe si las gambetas con que se saca de encima a todo el equipo contrario son un truco de magia o un corto editado a seis manos por Buñuel, Fellini y HitchcockO que basta para decir que no hay igual a él, el hecho de que lo nombraran capitán del equipo Resto del Mundo, en el partido aquel de hace 50 años (el 23 de octubre de 1963) contra Inglaterra en Wembley, cuando se celebraron los 100 años de la supuesta creación del fútbol, atribuida, cómo no, a los ingleses. O sus cinco copas de Europa, o sus dos balones de oro. O el montón de títulos que le dio al Real Madrid, que era un pobretón con dos títulos cuando el argentino llegó a bajar del firmamento al entonces todopoderoso Atlético de Bilbao y puso de moda el escudo del Real Madrid que, si lo miran bien, tiene un color morado de fondo que no es otro que el de La República. No, el asunto no es si Don Alfredo fue más o menos que Pelé, Maradona, Messi, Cruyff o Beckenbauer (Cristiano no cabe en la lista). El asunto se llama Gina González, esa secretaria de origen costarricense 50 años más joven que él (86 tiene el viejo), con la que piensa casarse a pesar de la oposición de los cinco hijos de ‘la saeta rubia’, que esta semana ya pelaron el cobre al mandarlo donde un forense para que examine si su padre está cuerdo, cuando, a la vez, han solicitado a las autoridades se le declare en condición de “incapacidad”. Dicen que de no ser así, “se generaría una situación de desamparo que es nuestra intención evitar a toda costa”. No queda claro a que desamparo se refieren, si al que creen en que viviría su papá o en el que se pueden quedar ellos, de atravesarse Gina a la hora de la herencia.A propósito, ¿en dónde andaban ellos cuando la secretaria llegaba al Santiago Bernabéu empujando la silla de ruedas en que se mueve el abuelo respetable de la gorrita y el bastón, quien es, además, presidente honorario del club? ¿Por qué no intentaron llenar el vacío, tras la muerte de Sara, la esposa de Don Alfredo, o luego del fallecimiento de Nanette, la hija con que compartió una vez viudo, a finales de 2012? ¿Y por qué permitieron que no pasara unos gozosos 85 años en su compañía, en la fiesta que le armó Gina y a la que se negaron a asistir, y a la vez intrigaron para impedir que concurrieran los jugadores del Real Madrid, lo que luego repitieron en un homenaje que le quiso hacer la Embajada colombiana, según cuenta el diario El País de España?Son 300 mil euros al año (unos 700 millones de pesos) los que le entran a Don Alfredo por parte del Real Madrid. En apariencia mucho, en realidad poco para quien solo quiere hacer lo que se le viene en gana a los 86, como casarse con una mujer apenas medio siglo más joven. Por eso, Don Alfredo, permítame decirle que no solo lo respeto sino que también lo admiro. Coman usted y su señora muchas perdices, y si son de las de Toledo, mejor.

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