El chiste de la Champions

Marzo 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

De los mejores chistes, el del sorteo de cuartos de final de la Champions. Los medios lo echaron en la sección de deportes, quizás porque no había espacio en la de humor, que suele ser cooptada por la politiquería, que todo lo coopta. Sobra decir que en la broma en serio estaba una vez más de por medio la Fifa, lo que ya de por sí, aparte de vergüenza, saca risa. Bueno, la Fifa y la Uefa, que al final son lo mismo. Acaso, ¿de dónde carajos salió el tal Gianni Infantino? Muy majos, en la idílica y suiza Nyon, con el fondo del aire transparente del duro invierno que se marcha y la luminosa primavera que ya se deja ver en el horizonte, -vale la cursilería- los altos dignatarios de los ocho equipos se hicieron presentes en esa villa para definir las llaves que arrojarían las semifinalistas del certamen.Claro, había un juez, la Uefa, para dirimir esas llaves y un sistema para conformarlas. Y sucedió, como tenía que suceder. Solo que con tantas coincidencias en el resultado que la gente ha empezado a pensar mal (la gente, ¡siempre tan malpensada!), como si no existiera el azar, la suerte, la ley de las probabilidades que así sea una entre un millón está ahí como opción. O se preguntan la Uefa y la Fifa, ¿acaso usted no se ha ganado la lotería?La lotería. Porque eso fue. Una lotería. Al Real Madrid le tocó el más débil, el Wolsburgo, un equipo alemán que llegó ahí tras dejar en el camino al todopoderoso Gante de Bélgica (¿Nunca había oído hablar del Gante? ¡Mal aficionado usted, amigo!) ¿Y al Bayern?: pues el Benfica. Ya se habían roto el lomo contra la Juve, lo justo eran ahora los portugueses. Y ¿al Barcelona? Pues ni formas de ayudarle, aunque se supone, dirán ellos, que el Atlético de Madrid no podrá contra los nuevos dioses del Olimpo (ahí, ya veremos por donde sale el sol, ya veremos). Y como no había formas de hacer otra pareja dispareja, pues el Paris Saint- Germain tendrá el mediocre Manchester City, un duelo más interesante en los campos petroleros que en las canchas.En resumen, era muy improbable que al final terminaran coincidiendo en semifinales Real Madrid, Barcelona, Bayer de Múnich y París Saint-Germain, los amos, los que más venden. Por eso mismo, porque la Fifa y la Uefa (y otros) todo lo pueden, lo improbable se hizo sencillamente probable, bastante probable, totalmente probable…Es temerario echarle la culpa de tanta suerte al pobre Gianlucca Zambrotta, ese jugador de fútbol de mediopelo que llevaron esta vez como sacapelotas (¿frías?, ¿calientes?, ¿rugosas?, ¿con chip?, ni idea…) en las que estaban consignados los nombres de los equipos. De hecho, no fue el descaro de 2015 cuando Javier Zanetti hizo el que removía las bolas en la pecera, cuando en realidad sujetaba desde el principio la que arrojaría el nombre del Real Madrid para enfrentar a la indefensa Roma. Véanlo en You Tube y constátenlo. https://www.youtube.com/watch?v=fV118KKCkTc. Igual, ya estamos listo para que nos echen el himno de la Champions (ese mismo que eriza a algunos de nuestros comentaristas, lo que no debería extrañarles porque igual ha erizado a millones de seres humanos desde hace dos siglos y medio, cuando Handel lo compuso) y el balón ruede para que Real Madrid termine programado ante el Bayern y Barcelona con el PSG.No lo duden que así será. Yo, amigo de llevar la contraria, aspiraría a que Wolsburgo y Benfica tuvieran una cita; y el Atlético y el City, otra. Lo que no pasará. En el fútbol, la suerte va hasta donde se lo permiten esos señores. Ve, Zambrotta, dice mi vecino, ¿en qué cae mañana el chance?

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