‘El Alemán’

Agosto 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

En medio de la polarización que vive el país –y de la que no es ajeno el oficio periodístico- la entrevista que María Jimena Duzán le hizo el miércoles pasado a Freddy Rendón Herrera, ‘El Alemán’, responde a los principios de responsabilidad y ecuanimidad. Como se sabe, el exjefe paramilitar condenado por la justicia y ahora libre, tras el cumplimiento de la pena que le impusieron, es caso bien particular en el fenómeno del paramilitarismo. Me lo resume alguien que conoce bien sus andanzas: “Rendón fue uno de los poquísimos mandos de los ‘paras’ que antepusieron el discurso de la refundación del Estado al verdadero negocio de ellos, el narcotráfico”.Por supuesto, eso hace de Rendón un hombre apenas diferente de sus compañeros de armas y tropelías. De hecho, ‘El Alemán’ no pasará a la historia nacional por sus ideas sino por la crueldad y el desprecio por la vida de millares de colombianos. Y sus propuestas tampoco alcanzaron el eco que pretendía, por la sencilla razón de que los fusiles, y otras armas menos convencionales, hablaron por él hasta convertirse en su única voz.¿Cuánto hay de ese Rendón del pasado y cuánto puede haber de nuevo en este mismo que ahora se sienta frente a las cámaras a responder, en este caso, al muy acertado ejercicio de María Jimena? Solo él lo sabe. Pero ahora que se muestra dispuesto a darle la cara al país, no sobra escucharlo. Para que saquemos nuestras propias conclusiones, no solo sobre su versión de tantos hechos por aclarar sino sobre todo aquello que representó. Ahora bien, admito que puede haber gato encerrado en que ‘El Alemán’ venga ahora a hablarnos de perdón (se lo pidió a María Jimena por el asesinato de que fue víctima su hermana Silvia, a manos de otros ‘paras’). Y en eso de pedir espacio político para la guerrilla. Aparte de su propuesta para que ‘Iván Márquez’ le estreche la mano y se sienten a hablar, a lo que seguramente le van a decir que no. En todo eso puede haber gato encerrado para sacar provecho político. La vieja estrategia del ‘o todos en la cama o todos en el suelo’.De ser así la jugada, no me afana tanto. Entre lo que puede pasar si cuajan (¡es tan frágil todo esto!) el proceso con las Farc y el probable con el ELN, y lo que hemos vivido en más de medio siglo de guerra por cuenta de ‘Alemanes’, ‘Márquez’ y ‘Gabinos’ (y por otras razones más), me quedo con esta oportunidad de hacer la paz. Ojalá de la mano con la justicia y la reparación, pero sobre todo de la verdad. Esa verdad que nos deben ellos, todos, pero también otros muchos que creen equívocamente que lo mejor es callar por conveniencia.Y sobre Freddy Rendón en particular, en buena hora si se queda tranquilo con su conciencia después de lo que ha salido a decir. Pero en caso de que más bien prefiera meternos cuento, allá él. Después de todo, si bien de un lado existen las segundas oportunidades, también es cierto que no siempre basta rezar para empatar.Sobrero: El informe que la Unesco dio a conocer en estos días, donde analiza la calidad de la educación básica en América Latina con base en pruebas hechas a niños en 2013, deja mal parada a la región y Colombia no es la excepción. Sorprende que el tema resulte menos interesante que el debate sobre el escalafón de universidades que hace unos días fue centro de atención de analistas y medios. ¿Quién le pone el cascabel a ese gato?

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