‘Cañar’

Julio 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Si la política suele ser el arte de la mentira, ‘cañar’ es la herramienta favorita por excelencia de quienes mienten para alcanzar el poder popular o para rescatar, en tiempos de crisis, los votos y la confianza de quienes a mala hora creyeron en ellos. Hoy vivimos una auténtica epidemia de ‘cañadores’ que nos asuela. ‘Caña’ el primer ministro griego Alexis Tsipras con ese referendo que sacó de su manga, en la pretensión de chantajear a la Unión Europa sobre cómo debería ser el manejo de la deuda griega, para al final aparecerse con el rabo entre las piernas con una propuesta que podría haber sido la misma antes de una consulta innecesaria, demagógica y populista. En el intermedio logró vender, a incautos y a discurseros de profesión, la terrible situación de su pueblo (situación que lo es) como exclusivo fruto de la ambición de la banca mundial (que la hay) y ningún juicio sobre cuánto tienen que ver propios griegos en la feria que terminó en debacle.Y ‘caña’ el siempre ‘cañador’ Nicolás Maduro, experto, como su antecesor Hugo Chávez y como otros de sus antecesores, no chavistas, en intentar apagar el incendio con tizones por encima de la pared. Acaba de intentarlo con Colombia, pero como el muñeco le quedó mal hecho ahora la emprende contra Guyana con ese tono patriotero que usan todos los patrioteros, expertos en sembrar odios y, al final, salir corriendo.Aquí, ‘cañan’ las Farc. Lo saben quienes no creen en el proceso de paz y lo sabemos quienes creemos en él. Ellas, del otro lado de la mesa, miden el aceite al país en medio de este intento, el último de todos los últimos, para salir de la guerra. Y ‘cañan’ causando dolor y destrucción. Ya lo hicieron en Tumaco; ahora, les tocó a Anorí y Mocoa. En Anorí, ese municipio antioqueño que el Estado ha olvidado durante tanto tiempo, con un acto cobarde a la sombra de la medianoche para golpear su Casa de la Justicia, en la que la Personería y los espacios para la conciliación ya no tienen donde sentarse. Y en Mocoa, con decenas de viviendas afectadas y de civiles damnificados por este dizque ‘ejército del pueblo’.Y volviendo al vecindario, ‘caña’ Rafael Correa con sus desesperados intentos de cuadrar la caja que hace agua por culpa de la caída de los precios del petróleo. Se inventa ahora impuestos inmobiliarios y a herencias que quiere vender como un golpe a ese 2% que, según él, detenta la riqueza de Ecuador. Y ‘caña’, es decir, miente para sacar ventaja. ¿O usted cree que, para ponerlo en términos nuestros, es justo que por un apartamento que vale 85 millones de pesos colombianos, los herederos paguen hasta casi la mitad de su precio al Estado como castigo por ser “ricos”?Podríamos seguir con David Cameron y el ‘cañazo’ mayor de vender la idea de sacar al Reino Unido de la Unión Europea si no se hacen las reformas que exige y que comienzan por violar los derechos de los inmigrantes o con ese tipo que dice llamarse Donald Trump, que ‘caña’ con xenofobia para ganar los votos que nunca tuvo y tampoco le van a llegar, pero ya está bien de tahúres tras los que se esconde el alma del truhán.Sobrero: ‘Hermanos de sangre’ (reedición de Seix Barral) apareció hace casi 85 años, justo antes del ascenso al poder del nacionalsocialismo en Alemania. Luego, los nazis la prohibieron y la quemaron. Su autor Ernst Haffner, se perdió entre la niebla de la cacería política desatada por Adolf Hitler y su jauría. Pocos libros tan sentidos y reveladores sobre la juventud y la miseria, esa mezcla con la que un loco armó esa bomba para incendiar el mundo.

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