21 errores nuestros

Mayo 28, 2017 - 11:55 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Se le ocurre a un colega, Luigi Landeira, dar con diecisiete errores ‘garrafales’ en la historia de la humanidad. ¿Por qué diecisiete? No tengo ni idea, pero el ejercicio le resulta tan dramático como divertido, porque el autor no se somete de manera exclusiva a lo trascendental.

De hecho, pone igual el incendio de la biblioteca de Alejandría que el día aquel en que un cazatalentos consideró que ‘Brian Poole and the Tremeloes’ era mejor banda que la de unos tales ‘The Beatles’. O compara el hundimiento del Titanic con la fatal determinación de aquel ejecutivo que trabajaba en M&M al que le propusieron que permitiera que los famosos chocolates aparecieran en alguna escena de ET y el tipo se negó porque creía que la película de Spielberg sería un fracaso.

En esa línea, ¿cuáles pueden ser algunos de los errores garrafales en nuestra historia? Estos son, solo por llevar la contraria, mis veintiún garrafales criollos:

1- La Patria Boba, quiero decir, la que se dio en el seno de la lucha por la Independencia. Porque si de algo está hecha la historia nacional es de Patrias Bobas.

2- La pérdida de Panamá.

3- La tardanza en otorgar el derecho al voto a la mujer. Si lo hubiéramos hecho un siglo antes estaríamos cien años adelante.

4- El Frente Nacional, un engendro disfrazado de buena intención.

5- El No al ferrocarril. Ahí está en buena parte la razón de nuestro atraso, por un lado, y la de los bolsillos llenos de algunos, por el otro.

6- La apertura económica de los 90. No porque no la necesitáramos sino porque se hizo sin estar preparados y sin prever sus consecuencias, esas mismas que seguimos pagando.

7- La bandeja paisa. Que no existe, porque lo que realmente existe como receta es el plato montañero. Lo otro es esa bomba atómica con la que le meten a uno gato por liebre. En Leticia, o en Tolú.

8- La demonización de la reforma agraria, ese ‘coco’ que se comió a no sé cuántas generaciones y con el que algunos siguen empeñados en asustarnos.

9- El canibalismo, aquel gen -disculpe usted, doctor Rodolfo Llinás- que se hereda como el apellido.

10- El Holocausto del Palacio de Justicia: primero, por la toma; luego, por la retoma; y después, por el pacto de silencio.

11- La subutilización del Río Magdalena (¡si al menos le hubiéramos prestado atención al doctor Goyeneche cuando dijo que lo mejor era pavimentarlo!).

12- El despeje de El Caguán.

13- Los magnicidios, desde Berruecos hasta Soacha, pasando por Gaitán, Pardo Leal, Pizarro. Jaramillo y demás.

14- La reelección. Error confirmado y, ahora, ratificado.

15- La ausencia de prevención: Y el inmenso paréntesis que abre Armero y, por ahora, cierra Mocoa.

16- La definición que decidimos darle al narcotráfico: un caso de policía y no lo que realmente es, una cultura que no cesa de trepar en la cotidianidad, quién sabe hasta dónde y quién sabe hasta cuándo.

17- La ida (la primera) de Falcao al Mónaco y la de James al Madrid.
18- La actual polarización, porque el problema no es que exista sino cuánto nos va a durar, y a costar.

19- El creer que nuestro fútbol es más importante que nuestro ciclismo.
20- El empeño de la insurgencia en la lucha armada, contra todas las evidencias históricas.

21- La convocatoria al referendo sobre el proceso de paz.

¿Cuáles son los suyos?

***

Sobrero: Era la noche del lunes que acaba de pasar en Tuluá y la gente se había ido a meter bajo las cobijas por lo que llaman frío, sin saber que en el auditorio de Comfandi siete músicos echaban a andar una suma de talento y sabor con el que terminaron dando un concierto de colección. Gratuito, además. ¿Quiénes eran? ‘Manteca Blue & The Latin Corner’. Excelencia pura.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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