Trump

Enero 17, 2017 - 12:00 a.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Al infiel Donald Trump se le ocurrió alojar a su amante en un hotel cercano al que compartía con su esposa. Ambas coincidieron y cuando Ivanna -la checa que fue su primera mujer- supo que era engañada, escribió su venganza en lo único que le importa a Trump: dólares. “No te quedes con la furia, quédate con todo”, fue su eslogan, inspiración de mujeres traicionadas. Se quedó con el apellido, tres hijos y una fortuna.Trump luego se casó con Marla Maples, la amante. Pero antes de que se cumpliera el preacuerdo para indemnizarla por divorcio, la dejó por Melania, la actual. La nueva primera dama de Estados Unidos. Una despampanante rubia que llegó desde Eslovenia tras el sueño americano. La única Primera Dama que ha posado desnuda. Y la segunda que no nació en esa tierra, desde Louisa Adams, esposa de John Quincy Adams, que nació en tierra inglesa en 1775. Habla inglés, francés, alemán, esloveno y serbio. Es silenciosa y prudente. Se encarga del capul de su marido, de cuidar al hijo en común y de que sus apartamentos se vean como le gusta al magnate: estrafalarios. No en vano en una cena de corresponsales de la Casa Blanca en 2011 Barack Obama proyectó un montaje de la mansión presidencial pintada de dorado mientras se reía de las ambiciones políticas de Trump. Error garrafal. Al sensato presidente Obama le faltó brillantez para asegurar un sucesor que garantizara la continuidad de sus políticas. Y se equivocó subestimando a un tipo que desde los 13 años ha ido conquistando lo que ha soñado. Fue así como un chiste se convirtió en una pesadilla global.Donald Trump fue el niño consentido de Frederick, su padre, quien lo llevaba de la mano para que aprendiera a cobrar alquileres y, a veces, a amenazar a quienes no pagaban a tiempo. A los 13 años lo mandaron a una escuela militar donde le enseñaron a ser disciplinado y riguroso. Frederick aprendió a hacer dinero a punta de trabajo, desde muy joven. Y le pasó esas enseñanzas a su hijo. Tanto, que cuando cumplió 27 años el nuevo Presidente heredó una fortuna naciente en el sector inmobiliario y la volvió el multimillonario emporio que es. Con la vida fue aprendiendo a hacer lo que le viniera en gana. Tiene casinos, apartamentos, hoteles, universidad y cadena de aviones. También fama de mujeriego sin escrúpulos, problemas con la Justicia por evadir impuestos y un reality show: El Aprendiz, en el que aparentemente aprendió la frase “estás despedido” que usa tan seguido con la Prensa, a la que le ha dejado claro que hará lo posible por dificultarle el trabajo.Ya comenzó a gobernar a través de Twitter. Es obsesivo con la limpieza, la plata y el poder. Es el nuevo Presidente de la nación más poderosa. La que tiene el arsenal nuclear más importante, el ejército más poderoso y la economía más influyente. Aliado y amigo de Putin, recibe un mundo con refugiados que no saben a dónde ir y un grupo terrorista lleno de matones capaces de suicidarse para aterrar al planeta. ¿Preocupante? Mucho. Porque con el triunfo podría haberse moderado. Pero no. Lo suyo está en el ADN. Se llama ausencia de escrúpulos y es evidente desde algo tan simple como llevar a la amante al hotel del lado.

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