¡Qué mujeres!

¡Qué mujeres!

Mayo 21, 2018 - 11:45 p.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Si alguien tiene dudas de que la Era de las mujeres llegó también a Colombia, lo invito a mirar con reflexión el abanico de candidatas a la Vicepresidencia de nuestro país.

Se encuentra uno con Marta Lucía Ramírez, madre, esposa y política conservadora; la primera mujer Ministra de Defensa de Colombia. Puede uno estar o no de acuerdo con su onda goda, pero desconocerle la consistencia y el trabajo juicioso y coherente en su carrera, sería torpe. Si Iván Duque gana la Presidencia, la presencia de Marta Lucía es decencia pura. Ojalá lo que dijo sobre la adopción de parejas del mismo sexo sea sólo un desliz politiquero momentáneo (afirmó en un debate que primero deben adoptar las parejas heterosexuales). Creería uno que le ofrecen una Embajada europea para que su poder y sus pantalones no se crucen con los de nuevo Mandatario. Tendrá, entonces, el reto enorme de conciliar, dejar gobernar y hacer valer la decencia y el carácter que la han caracterizado.

Sigamos con Claudia López cuya trayectoria es destacable. Puede mirar a los ojos a quien sea y criticar la corrupción rampante que ha atestado al país en los últimos años. Una liberal de espíritu y actitud. Con una compañera de vida igual de destacable, la Representante Angélica Lozano, entendió que en este país restrictivo no hay que alardear de la vida íntima. Sólo responder con la dignidad que deja el buen desempeño de una carrera pública. Es lo que Claudia López ha hecho.

Continúo con Ángela María Robledo al lado de Gustavo Petro. Una señoraza cercana a Mockus en sus orígenes políticos. Comprometida con la equidad de género y la desamparada niñez colombiana. Sicóloga, investigadora, ha ido encontrando cada vez más en la izquierda el modelo de sociedad que sueña y defiende. Es coherente con su ideología y sensata ante los principios que defiende.

El abanico lo cierra Clara López Obregón  que si bien tiene encima el fantasma de haber sido Secretaria de Gobierno del mega corrupto Samuel Moreno, cuando el carrusel de la contratación salió a relucir, ella recompuso como Alcaldesa encargada de Bogotá a una ciudad completamente rota, saqueada. Aunque queda la duda de por qué no se dio cuenta de cómo desmantelaban a Bogotá, siendo parte de ese gobierno ladrón, su trabajo junto a un señor del nivel de Humberto De la Calle, la dignifica.

Es la primera vez que Colombia tiene cuatro mujeres de semejante talante y perfil, luchando por ser Vicepresidentes. Por primera vez los colombianos escuchamos debatir a cuatro señorazas desde orillas disímiles, con argumentos sólidos, mirando hacia la Casa de Nariño con posibilidades reales de llegar al poder.

A uno puede gustarle esta o aquella, parecerle una demasiado goda y la otra demasiado liberal; criticarlas porque hablan mucho o poco, porque gritan o no, porque viniendo de familias prestantes se volvieron de izquierda. Pero hay que reconocer que hay un talante femenino sin precedentes y aplaudir que en falda o pantalones, Colombia vive en estas elecciones la ejemplaridad de cuatro grandes mujeres metidas desde orillas distintas, como nunca antes en las revoltosas aguas de la política nacional.


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