Morbo

Morbo

Enero 29, 2018 - 11:45 p.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Atentados y morbo. La muerte violenta de cualquier persona es triste y dolorosa. Pero también es triste y doloroso ver cómo ciertos sectores de la sociedad colombiana parecieran regocijarse con el recrudecimiento de la violencia en el país.

El fin de semana, tras los atentados en la Costa Caribe, las redes sociales se inundaron de mensajes irresponsables que señalaban culpables antes que las autoridades y en los que publicaban fotos que revictimizaban aún más a los directos afectados por el horror.

Cadenas de whatsapp repartían imágenes a diestra y siniestra de policías destrozados. "¿Si ve? Esa es la paz de Colombia", decían una y otra vez algunos con un tufo espantoso de revancha, como queriendo tener la razón, como si todos no fuéramos víctimas de esos atentados.
Yo no lo he olvidado. Vivimos décadas de horror, de constantes atentados como los del fin de semana, de muertos por doquier. Vivimos años de ciudades en pánico por cuenta de amenazas de bombas. Una guerra casi perfecta.

La desmovilización de las Farc cesó en mucho esa horrible noche que por tanto años vivimos en Colombia. Y ahora nos quedan las Bacrim y un ELN evidentemente fortalecido y atomizado, incapaz de articularse bajo un sólo mando. Nunca lo ha hecho.

Por eso las conversaciones de paz con esa guerrilla son tan complicadas. No delinquen bajo un paraguas y una autoridad, como el secretariado de las Farc con lo que llaman la guerrillerada, sino como órganos independientes que no necesariamente siguen decisiones y reglas del Comando Central.

Por supuesto que una negociación con el ELN es difícil. La paz siempre es difícil. Y por supuesto que el Gobierno tenía que pararse de la mesa ante semejante atrocidad, porque a esa guerrilla se le ve todo menos voluntad de paz.

Pero es importante no olvidar que las víctimas de la guerra somos todos. No sólo los uniformados muertos. No olvidemos que el terror no discrimina y que si ese proceso de paz no prospera, seguramente viviremos con este miedo y esta incertidumbre de hoy, por quién sabe cuántos años más.

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