Fiesta

Enero 03, 2017 - 12:00 a.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Manizales está de feria. Pasto de Carnaval. En Cali ya bailamos salsa. Vienen el Hay Festival y el Festival de Música  de Cartagena. Popayán tendrá su Carnaval de Pubenza y Villeta, Cundinamarca, su Feria de La Panela. En Ciénaga, Magdalena se bailarán al Caimán en La Fiesta Cienaguera y a Sincelejo, Sucre, ya llega el 20 de enero, la fiesta bueeena, la fiesta en Corraleja, como dice la canción. Y si no le es suficiente la lista, este año hay Carnaval en Riosucio, Caldas, el del diablo. Así es Colombia: pasamos del nacimiento del niño Dios a rendirle culto al demonio. Y esto es sólo el calendario de enero, porque la lista sigue todo el año. El nuestro es un país fiestero, claro. Y en medio de trago y baile, en diciembre del año que acaba de terminar, 276 niños resultaron quemados por pólvora y hubo mil peleas más que el año anterior entre adultos en esa furia inexplicable que se desata tras un abrazo cualquiera de fraternidad.Es un país fiestero que arranca los años nuevos rumbeando, como si necesitáramos adormecernos a punta de trago y folclor para no enterarnos de lo que sucede. Los políticos siguen desmantelando hospitales, el candidato más sólido a la Presidencia 2018 va y le pega un coscorrón a su escolta, ofrece disculpas y nada pasa; Victor Maldonado solicita que lo dejen salir de la cárcel por vencimiento de términos como si su comisionista de Bolsa, Interbolsa, no se hubiera robado millones de pesos de ahorradores. Su petición se suma a las ya concedidas a Juan Andrés Tirado, Rachid Maluf, Claudia Patricia Aristizábal y Natalia Zúñiga, todos vinculados a Interbolsa. ¡Ah! y se suma también al caso de Alessandro Corridori, uno de los cerebros del descalabro, quien quedó libre el año pasado.Este 2017 llegó con un uniformado herido en el Hospital Militar de Colombia, sede Bogotá. Un militar. Pero la verdadera noticia es que hace uno, dos, tres y varios años, en ése mismo hospital despertaban un primero de enero -si es que despertaban- centenares de militares heridos en combate. La guerra se mide en números. Y el de este año, en el Hospital Militar es tan sólo uno. Pero eso, a quienes se siguen oponiendo al proceso de paz, les parece noticia de poca monta. Porque siguen esperando cualquier resbalón del Gobierno Santos -que los tiene bien seguidos, por cierto- para meterle una puñalada a lo alcanzado con las Farc mientras cruzan los dedos para que el ELN siga haciendo lo que sabe hacer: incumplir.Así es Colombia: todos celebrando como si no le hubieran aumentado el IVA en 19% hasta al aceite, como si La Línea ya estuviera terminada y uno no se tardara fácilmente cinco o seis horas cruzando cualquier 30 kilómetros que se harían en máximo una hora en un país decente donde no se hubieran robado la plata de ese contrato una y otra vez. No sabemos a todas estas quiénes son los funcionarios que recibieron coimas de Odebrecht, los fiscales que están dejando vencer procesos o los que nada que capturan a los que se roban la comida de los niños de La Guajira, etcétera, etcétera. Pero tranquilos todos, sigamos de fiesta y baile que cuando salgamos del letargo ya tendremos que prepararnos para otra reforma tributaria, habrá pasado de moda el asesinato de la menor Yuliana Samboní a manos de Rafael Uribe Noguera y Colombia seguirá campante, embelesada y aturdida como siempre.

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