Verano romano

Julio 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Santiago Gamboa

Comienza el verano de un modo triste para los italianos, eliminados de la Eurocopa de fútbol. Y no sólo eliminados, sino con la sensación de que algunos de sus futbolistas los pusieron en ridículo. ¡Un ridículo nacional y en el deporte más querido! Me refiero a la sesión de penaltis contra Alemania, al final del partido de cuartos de final. Pero veamos los antecedentes: nunca antes Alemania le había ganado a Italia en la Eurocopa, y para encontrar una victoria germana contra los italianos en mundiales de fútbol habría que remontarse varias décadas. Las cifras, pues, le daban el favoritismo a los ‘azzurri’. Por lo demás, Italia acababa de eliminar en octavos de final nada menos que a España, la favorita de la Eurocopa y campeona en curso, lo que transformó a los jugadores en verdaderos gladiadores de la patria y a su técnico, Conte, en una especie de mariscal de campo. Esas fueron las credenciales con las que los italianos salieron a enfrentar a los campeones del mundo, y la verdad es que el partido fue parejo.Acá vale decir que en fútbol Italia pasa por una época de vacas flacas. Lo dijo Ancelotti en una entrevista: “Ya no tenemos grandes estrellas, sólo técnica”. Y es cierto: hoy no hay un solo jugador que se acerque al talento de Roberto Baggio, Del Piero o Vieri. ¿Y entonces qué queda? La técnica. Y fue lo que hizo Conte: un equipo sin abejas reina y con muchos obreros. Una mezcla entre el fútbol total de Johan Cruyff y el guevarismo del Cholo Simeone. La fórmula dio resultado y la técnica se impuso.Pero llegaron los penaltis contra Alemania y se armó la de San Quintín. Hasta ahí Italia estaba orgullosa, pues empatar con los campeones del mundo no es nada despreciable. Diez segundos antes del pito final el técnico metió a Zaza, considerado especialista en penaltis, y empezó el baile. Literalmente. Ambas selecciones fallaron tres de los primeros cinco, pero Italia los falló de un modo ridículo. Zaza hizo 18 saltitos bobos antes de pegarle al balón y mandarlo a las lunas de júpiter, ante la mirada fría e impasible de Neuer, que por supuesto no se movió un milímetro durante el torpe baile. Y de remate, cuando Pellè podía darle la victoria a Italia, se sintió el chacho y le hizo a Neuer el gesto de que lanzaría una ‘cuchara’ (ese tiro en globito), aunque su tiro fue a golpear contra los carteles publicitarios. Igual, si hubiera ido hacia la cancha Neuer lo habría tapado, pues estaba ahí. Lo demás ya no importó. En esos dos tiros Italia se hundió en el ridículo y los memes empezaron a circular por twitter: Zaza con un tutú de danza, cual bailarina de Degas, y sus 18 saltos con la música de Pedro Picapiedra. Perder por penaltis es normal, pero no así, porque de este modo lo que se pierde es algo más que un partido.Pero menos mal que no todo son vergüenzas en este inicio de verano. En la misma semana pasada y por orden del premier Renzi la marina italiana usó su más alta tecnología para sacar una embarcación que naufragó hace un año con cerca de 700 cuerpos de inmigrantes adentro. Estaba hundida a 370 metros y fue necesario diseñar una grúa y un poderoso sistema inflable que la trajera de vuelta a la superficie. Toda la tecnología para poder darle a esos cadáveres una sepultura digna y un nombre. A cambio de nada. Un gesto que honra bastante más a Italia que cualquier partido ganado o perdido. Sigue en Facebook Santiago Gamboa - club de lectores

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