Trump y los libros

Febrero 01, 2017 - 12:00 a.m. Por: Santiago Gamboa

Ya ha sido noticia mundial que el libro 1984, de George Orwell, es el nuevo best seller en Estados Unidos, pues en él se plantea un tipo de sociedad híper vigilada y represiva como la que está comenzando a construir Donald Trump, en la que sólo hay una versión oficial de la realidad que es la que conviene al gran Poder, y todo lo que se salga de la norma es considerado falso, así sea la realidad vista por millones de seres humanos. El ejemplo es la asistencia a su posesión: para Trump es la más grande de las últimas décadas, y para todo el que la vio por televisión y para quienes contabilizan las cifras del Metro fue una de las menos concurridas. Pero no importa, para ellos la realidad es lo que conviene al poder. Lo demás, como dicen, son “hechos alternativos”. Y punto, parece concluir el propio Trump dando un puño sobre la mesa, pues si algo recuerda su figura regordeta es a esos niños matones de colegio que después de pegarle a un compañero más pequeño o de quemarle los cuadernos al rival, decía, “sí, ¡y qué!”, consciente de que nadie se atreverá a contradecirlo.Hay otro libro que también se menciona mucho por estos días, La conjura contra América (que algunos citan con elegancia en inglés, The plot against America), de Philip Roth, en el cual se imagina la victoria del fascista Charles Lindbergh (el aviador, el del hijo perdido) contra Roosevelt en 1940, y de cómo EE.UU., en consecuencia, cae en el nazismo. El recorte paulatino de libertades y el modo en que las minorías raciales van siendo arrinconadas es casi idéntico a lo que está haciendo Trump, de modo que esa novela macabra, del 2004, se va poco a poco corporizando en la realidad. Pero lo más grave, en mi opinión, es que La conjura contra América es probablemente la peor novela de Philip Roth, un autor al cual durante más de una década leí con fervor y al que he seguido leyendo y releyendo cuando se tercia. Por construir un mundo distópico, Roth cae en todos los estereotipos sentimentales y exagerados de esas fantasías, dejando de lado su gran penetración psicológica por estar ocupado en la creación de un mundo persuasivo, en sostener el argumento más que a los personajes, y el resultado es el contrario: una novela previsible a la que se le notan todas las costuras. Y esto es lo más paradójico: que la realidad de EEUU, con Trump, se parezca a una novela mala.Este tipo de ficción política alternativa (también conocida con el alias de ‘ciencia ficción’) requiere de diversos talentos, como los que sí tuvo el otro gran Philip, de apellidos K. Dick, autor de El hombre en el castillo, en la que Estados Unidos pierde la guerra mundial y es ocupada por Japón, de un lado, y de Alemania por el otro, en momentos en que Hitler debe retirarse aquejado de sífilis cerebral dejando el poder absoluto a Martin Bormann. En este contexto, los agentes especiales nazis buscan en Estados Unidos a un extraño escritor, Hawthorne Abdensen, llamado ‘el hombre en el castillo’, quien escribió una novela cuya circulación está prohibida en todos los territorios nazis pues, a su vez, relata una historia alternativa a la realidad: que la Alemania del Tercer Reich fue derrotada por los aliados en 1945.Todo es muy extraño, pues la realidad por momentos parece agotarse, lo que la obliga a buscar sus nuevos argumentos en los libros. ¿Llegará esto a Colombia?Sigue en Facebook Santiago Gamboa - club de lectores

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