Los oficios inútiles

Septiembre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Santiago Gamboa

El escritor Daniel Ferreira, nacido en San Vicente de Chucurí, Santander, en 1981, es uno de los jóvenes novelistas más talentosos de América Latina. Lo confirma por estos días con su novela Rebelión de los oficios inútiles, recién publicada en Alfaguara. A pesar de su juventud, Rebelión resulta ser su tercer libro y forma parte de un ciclo sobre la violencia en Colombia que se inicia con La balada de los bandoleros baladíes, premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo, México, en 2010, continúa con Viaje al interior de una gota de sangre, que recibió el premio Alba de Narrativa en Cuba, en 2011, y sigue con este tercer libro, que añade al palmarés del joven autor nada menos que el premio Clarín de Novela de 2014, uno de los más codiciados del continente.Pero todo este curriculum no significaría nada, sería apenas una anécdota (como en tantos otros) si Ferreira no fuera desde ya un verdadero peso pesado de la narrativa. Lo conocí fugazmente en La Habana, a principios de este año, y a pesar de que no pudimos cruzar casi ni media palabra tuvo la gentileza de regalarme su primera novela, La balada, que leí de inmediato, en el avión de regreso, sin poder separar los ojos del papel un solo segundo. Qué extraña perspectiva adopta, y qué original y preciso su modo contundente de narrar a través de breves capítulos que saltan de un lado a otro de la historia y la asedian desde varios ángulos; qué humor, qué cinismo y qué despiadado a la hora de contar, con palabras sencillas, las cosas más atroces, las vidas más solitarias, las tragedias más inhumanas.Me encantó la rapidez con la que entra en materia y el modo en que mantiene la tensión, a pesar de estar cambiando de voz y de perspectiva cada tres páginas. No me extraña que haya recibido tantos premios. He sido jurado muchas veces y no pocas he tenido buenas sorpresas (como me pasó recientemente en el premio de novela de la Cámara de Comercio de Medellín con La cuadra, de Gílmer Mesa), por eso supongo que los manuscritos de Ferreira deben volar alto en comparación con la mayoría, del mismo modo en que La rebelión de los oficios inútiles, su primera publicación en una editorial grande y comercial, vuela de inmediato por encima de tantas otras publicaciones grandes y comerciales.La rebelión despliega, desde su primera línea, un armamento muy potente que se va tragando al lector. Es un libro ambicioso que narra una invasión y la historia de un hombre en bancarrota y otros acontecimientos. Es una novela de personajes, y el argumento los golpea cada tanto. Hay una mujer pobre que carga en una bolsa los huesos de su marido y los va mostrando. En un momento dice: “Este es el tobillo dislocado del hombre que no requería para vivir más que de un libro, un río y un plato de comida”. La rebelión habla de campesinos desesperados y dignos, listos para morir repeliendo al ejército, pero también de un hombre solitario que se cruzó con Cesare Pavese en la recepción del hotel Roma, en Turín, el mismo día en que Pavese se suicidó, y se pregunta qué habría pasado si les hubieran intercambiado los cuartos.La temperatura y cohesión de la prosa de La rebelión es tan fina y medida como la de La balada, lo que demuestra que Ferreira no viene con una pistola de juguete, sino que es un francotirador poderosamente armado y preciso. Y que ya empezó a disparar.

VER COMENTARIOS
Columnistas