¿Dónde está Bob Dylan?

Octubre 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Santiago Gamboa

Ahora que han pasado los días y la actualidad de este país bipolar da un respiro (al menos en apariencia), veo que en el mundo también suceden cosas extrañas, extrañísimas. Tal vez la que más me intriga por estos días tiene que ver con lo del Nobel a Bob Dylan, no tanto porque se lo hayan dado, pues al fin y al cabo es un gran poeta, sino por el hecho de no haber contestado a las llamadas de la academia sueca y, al menos en apariencia, estar negándose con esa actitud a recibir el premio. Leí que el mismo día en que se hizo pública la noticia él dio un concierto en alguna ciudad de EE.UU., no recuerdo en cuál, y ni siquiera mencionó el asunto. Supongo que eso equivale a un rechazo, pues por mucho que el cantante viva en la luna y no se ocupe con frecuencia de asuntos terrenales, tendrá que haberse enterado y, más aún, sabrá de las intensas polémicas. Puede ser que la cosa lo tenga sincera y absolutamente sin cuidado, esto es una posibilidad, pero es raro que no haya pedido a alguien de su entorno que escriba un correo o dé una declaración sencilla, “El señor Dylan dice que muchas gracias pero que no le interesa”, algo por el estilo, para quitarse con elegancia el problema de encima.Hay escritores que son absolutamente insensibles a los premios. En 1998, en Roma, fui jurado del premio literario de la Unión Latina, un reconocimiento importante que no sólo ofrecía visibilidad y apoyo a la difusión de una obra, sino que además tenía una buena suma para el ganador. Recuerdo que después de una intensa deliberación se concedió el premio de ese año al novelista angoleño José Luandino Vieira, que pertenecía a esa curiosa estirpe de escritores héroes, pues fue combatiente del Movimiento por la Liberación de Angola y estuvo cerca de 14 años en la cárcel. Nunca olvidaré la sorpresa de todos los jurados cuando, al llamarlo por teléfono a su casa de Portugal, Luandino Vieira nos dijo: “Muchas gracias pero no puedo recibirlo, yo ya no soy escritor”. En vano el secretario de la Unión Latina le explicó que era un reconocimiento a sus libros anteriores. Luandino Vieira volvió a decir, “yo ya no soy escritor, lo agradezco mucho pero olvídense de mí, adiós”. Y colgó. Sorprendido me interesé aún más y supe que vivía con absoluta modestia en un pueblo de Portugal, haciendo trabajos ocasionales de traducción.Javier Marías, tal vez el escritor español más cercano al premio Nobel, dio mucho qué hablar al rechazar el premio nacional de literatura de España en 2012, diciendo que no quería premios oficiales para no ser etiquetado como cercano a ningún grupo político, pero además porque algunos autores importantes para él, como su padre Julián Marías, Juan Benet, Juan García Hortelano o Eduardo Mendoza, nunca recibieron un premio Nacional.Y en cuanto al premio Nobel, el primero en rechazarlo fue el desdichado Boris Pasternak, en 1958, al parecer por amenazas y presiones de la KGB, ya que se consideró un Nobel muy político en plena guerra fría. Y luego, en 1964, Jean Paul Sartre, quien dijo que él era sobre todo un filósofo y por lo tanto no veía por qué le concedían ese premio, algo parecido, de ser el caso, a lo que podría estar pensando Bon Dylan. En todo caso ya escuché a alguien decir que si le dieron el Nobel a Dylan también se lo podrían haber dado póstumo a Juan Gabriel.Sigue en Facebook Santiago Gamboa - club de lectores

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