Cultura y paz en Francia

Cultura y paz en Francia

Octubre 31, 2017 - 11:55 p.m. Por: Santiago Gamboa

De nuevo en Bogotá, tras un largo viaje por Francia del que he hablado ya en este espacio, por el año ‘Colombia en Francia’, con una serie de actividades que empezaron en París, claro, y continuaron en ciudades como Lyon, Burdeos, Toulouse, Grenoble, etc.

Los escritores tuvimos presentaciones en la Casa de la Poesía, el museo Quai de Branly y los Instituto Cervantes de varias ciudades. Por ahí me crucé con Piedad Bonnet, con Alberto Salcedo Ramos, con William Ospina y Héctor Abad. Supe que irá Jorge Franco y que Juan Gabriel Vásquez estuvo en septiembre. Me contaron del enorme éxito de ‘Labio de liebre’, de Fabio Rubiano, con varios minutos de aplausos en sus presentaciones. Y las artes plásticas, con Doris Salcedo. O el gigantesco éxito del chef Eduardo Martínez, del restaurante Minimal, de Bogotá, quien hizo un banquete para 600 personas en el Carreau du Temple de París. Hubo danza, pintura, patrimonio, música. En cine, por ejemplo, se presentó a mujeres directoras que a través de filmes y documentales muestran su visión de Colombia, caso de Catalina Mesa con ‘Jericó, el infinito vuelo de los días’, el díptico de Catalina Villar sobre la miseria y la violencia que sufren los migrantes de un barrio de Medellín, o los trabajos de Patricia Ayala sobre la ejecución de la Ley de Restitución de Tierras y de Natalia Orozco sobre el proceso de paz.

Porque, justamente, todo tiene que ver con el apoyo de Francia al proceso de paz. Fue esto lo que originó que la diplomacia francesa, siempre muy cercana al país por razones históricas, propusiera la celebración de este año de intercambios culturales.

No hay que olvidar que el año pasado, después de la victoria del No en el plebiscito, el apoyo de París fue importante. El presidente Francois Hollande, en su visita oficial a Colombia, quiso reunirse con las Farc en una de las zonas de agrupamiento del Cauca. Esto contribuyó a mostrar que el proceso de paz, tan atacado por algunos sectores conservadores, era en cambio apreciado y por supuesto muy apoyado en países que para Colombia siempre fueron un ejemplo a seguir.

Mostró también que las Farc, por su decisión de sentarse a negociar y firmar un acuerdo, eran consideradas interlocutores válidos por una institución tan prestigiosa como la presidencia francesa. No hay que olvidar que Francia estuvo muy cerca de Colombia en las duras épocas del secuestro de Ingrid Betancourt, quien llegó a convertirse, allá, en una especie de segunda Juana de Arco. Primero le tocó a Chirac y luego a Sarkozy, quien logró algo tan increíble como que el mismísimo Uribe, por pedido suyo, autorizara la liberación de Rodrigo Granda, que había sido detenido en Venezuela, y lo nombrara ‘gestor de paz’ (algo que luego no arrojó ningún resultado).

Cuando Hollande visitó a las Farc, Uribe provocó un altercado al acusar al presidente francés de no hacer nada contra el terrorismo en su país y, en cambio, visitar lo que, según él, era “la Colombia entregada a las Farc”, frase que el embajador de Francia, Jean Marc Laforet, no consideró importante responder por provenir de un senador, al que además calificó de “desinformado”. Al final de este programa, pues, quedan dos países, Francia y Colombia, unidos aún más en su cultura y en la convicción de que la paz, por imperfecta que sea, sigue siendo el mejor modo de vivir.

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