“Yo vine porque quise…”

Octubre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

La gran mayoría de quienes militaron en la ola verde y crearon una alternativa política que temporalmente se congregó alrededor de Antanas Mockus lo hizo porque quiso y porque vislumbró una oportunidad sin antecedentes de cambiar la forma de hacer política. Cerca de cien mil le mandaron mensajes electrónicos a su candidato o a miembros del círculo estrecho de sus colaboradores inmediatos con ideas y propuestas que nadie tuvo tiempo de contestar y que posiblemente nunca fueron revisadas. Los artistas que le hicieron ese maravilloso corto de apoyo lo hicieron porque se les dio la gana y cuando los asesores políticos de otro candidato les ofrecieron pagarles con legislación favorable por otro corto estuvieron pensándolo pero al fin no cedieron a la tentación.Los periodistas que apoyaron a Mockus no lo hicieron porque les pagaran o porque los iba a tratar mejor. Ni siquiera se dio por enterado de que lo apoyaban y, aún así, continuaron haciéndolo hasta el final, a pesar del sufrimiento que sentían cada vez que se enredaba. Miles de jóvenes de provincia y de la capital le trabajaron a la candidatura de Fajardo sin pedir o esperar nada de él.Cuando todos ellos se sorprendieron de que a su candidato no le fue tan bien como esperábamos en la primera vuelta, es posible que se entristecieran o que les diera rabia, pero no creo que se arrepintieran de haber invertido tiempo y emociones en la candidatura. Tampoco se escandalizaron con la reacción folclórica de la cúpula verde a la derrota, ni se identificaron con el estribillo que cantaron repetidamente en pantalla. A la mayoría de los miembros de la ola verde nos se les había ocurrido que les podían pagar por participar, mucho menos que sus decisiones políticas estuvieran afectadas de alguna manera por un interés pecuniario. Es más, a muchos ni siquiera les cae bien Mockus o les parece simpático Sergio Fajardo. Lo hicieron porque estaban hastiados de una clase política que es un obstáculo para el desarrollo del país y un mal ejemplo para todos.Por eso deben estar furiosos de que figuras que representan a esa clase política en el Consejo Electoral se están sacando el clavo e intentan desacreditar a la ola verde porque a sus candidatos les pagaron unos honorarios mientras estaban haciendo campaña y, en el caso de Fajardo, para resarcir a su movimiento de gastos incurridos en la preparación de documentos programáticos. Por eso nos están refregando el estribillo con el que los miembros de la cúpula del Partido Verde les enrostraron su falta de honradez (algo que por delicadeza no han debido hacer porque si alguien es honesto no se las da de serlo).Haberles hecho contratos de honorarios a los líderes verdes no fue un hecho vil ni constituye un acto de corrupción. Fue una primiparada inocente que debió haber sido concebida con fines pedagógicos y de la que nos enteramos porque sus mismos autores enviaron esa información al Consejo Electoral (¡primiparada al cuadrado!).Algunos de los miembros de ese consejo se la dieron a los medios que la divulgaron con inclemencia. A los periodistas, como a mucha gente, les gusta descubrirles defectos a los moralistas y a las santurronas. Pero no es lo mismo robarse a Caprecom o dilapidar los recursos del Plan 2500 o de alguna doble calzada que recibir honorarios por participar en política. Es más, si los partidos les pagaran honorarios a todos los políticos mientras están en campaña, quizás disminuyera la corrupción y no tendríamos que estarnos preguntado de que viven los políticos.

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