Universidad gratuita

Universidad gratuita

Junio 03, 2018 - 11:55 p.m. Por: Rudolf Hommes

De las ideas que han estado flotando en esta campaña, la universidad gratis es una de las más serias, especialmente si va acompañada por atención a la primera infancia, y la mejoría de la educación primaria, secundaria, y educación técnica post secundaria. Si algo tiene impacto positivo sobre la distribución de oportunidades, de acceso y de ingreso, es nivelar el campo en el que se desarrolla la educación y la formación de capital humano, desde antes de que nazcan los futuros ciudadanos, y perseverar en el propósito de darles a todos los colombianos las mismas oportunidades de educarse y de capacitarse. Esta propuesta, seria y audaz, es singularmente atractiva para la ciudadanía de ingreso mediano y bajo, aunque persiste el escepticismo sobre su financiamiento.

El equipo de Petro estima que será necesario destinar cerca de $16 mil millones para cumplir con esta promesa, y que el mayor costo adicional tiene origen en la gratuidad de la educación superior. Los expertos dirán que si esto es así, tendríamos que dedicar los recursos y todo el esfuerzo a atender a la primera infancia y en la educación básica y secundaria. Y probablemente lo pueden demostrar los técnicos con evidencia de que por peso invertido, lo que más da es invertir en los niños/ desde el embarazo de las madres, y así sucesivamente. Pero, entonces, ¿qué hacemos con esta generación de jóvenes entre los 16 y los 24 años?

Si se quiere dar un gran salto adelante con ellos, arrebatárselos al crimen y a la informalidad y enmendar uno de los mayores errores de diseño de nuestra sociedad, que es la desigualdad en el acceso a educación, también es necesario proveer para ellos educación superior y técnica de buena calidad sin descuidar ni reducir inversión en la educación de las cohortes más jóvenes. Es un problema financiero de gran magnitud que posiblemente no se solucione con la fórmula que proponen los asesores de Petro que involucra una reforma del régimen de pensiones y de la estructura de seguridad social pero que debe resolverse por otros medios.

Una forma de comenzar a hacerlo es utilizando y fortaleciendo lo que ya existe. Hay una red de universidades públicas operando que comprende instituciones del orden nacional, generalmente de muy buena calidad, contrario a lo que dice Álvaro Uribe sobre los profesores, y universidades departamentales y municipales, algunas muy buenas, pero muchas de ellas con problemas financieros y organizacionales. Desde hace años ha dado vueltas una propuesta en el DNP de orientar la inversión de las regalías principalmente hacia educación, ciencia y tecnología (y para vías terciarias). Al parecer hay de recursos de regalías suficientes para sanear financieramente las universidades públicas y establecer una base sólida de instituciones que pueden ofrecer la matrícula gratuita para jóvenes de los estratos bajos, y partir de allí para cumplir con esa promesa. También se puede reformar el currículo del bachillerato y ofrecer un año más en los colegios para completar el ciclo básico e ingresar a las universidades o a una carrera técnica en cuarto semestre. No han hecho falta ideas sino voluntad política para poner la educación al alcance de todos.

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