Revive el centralismo

Agosto 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

Hace un par de semanas apareció en El Tiempo una noticia sobre una denuncia penal que le puso el Vicepresidente a un ex alcalde de Coveñas por “presunto interés indebido en la celebración de contratos sin cumplir los requisitos legales”. El exalcalde había girado la mitad de los recursos ($7.123 millones) que provenían de regalías y se deberían destinar a obras para prevenir la erosión de playas sin contar con la licencia ambiental. El nuevo alcalde liquidó el contrato porque la ejecución era incipiente, y el DNP tuvo que suspender el giro del otro 50 % de los recursos. La justicia tendrá que pronunciarse sobre este caso particular, pero si se comprueba que en efecto hubo corrupción no sería un ejemplo atípico de cómo se esfuman los recursos públicos vía contratos que se celebran mediando intereses particulares y sin el cumplimiento de los requisitos. Hace unos años en un seminario promovido por el Cerrejón en Riohacha salió a la luz un documento de Planeación Nacional en el que se mostraba que el único municipio de ese departamento que había progresado en calidad de vida era el que menos recursos de regalías había recibido, San Juan del Cesar. Los exalcaldes y exgobernadores presentes se disculparon haciendo énfasis en el número de contratos que cada uno había celebrado y se indignaron cuando se les dijo que el problema había sido la contratación.Cuando se concibió la descentralización en la Asamblea Constituyente de 1991 no se previó la necesidad de una superintendencia de gobiernos locales. Se creyó que la sociedad civil iba a fortalecerse con la descentralización y que fiscalizaría a los alcaldes, como sucede en varias localidades de las grandes ciudades, en las que líderes comunitarios, han instituido veedurías ciudadanas para la ejecución de las obras públicas. La decisión del Vicepresidente de acusar a este alcalde ante la Fiscalía va a tener consecuencias positivas porque va a servir de ejemplo de lo que se puede hacer para impedir que prospere esta forma de corrupción. Ser pillo no paga si alguien los demanda.Pero el ímpetu centralista que se ha observado en los medios de comunicación, entre los gremios de constructores, y en el gobierno nacional tiene que ejercerse con prudencia. Cuando hay un conflicto de competencias entre el gobierno nacional y las autoridades locales no se puede imponer arbitrariamente el punto de vista o la voluntad de la administración central, que indudablemente es más fuerte y dispone de medios muy efectivos de persuasión o de sometimiento. El problema con esa forma de ejercer el poder central, aun en casos en los cuales no hay intereses privados de por medio, es que puede ser violatoria o por lo menos ir en contravía de la Constitución de 1991, que todavía está vigente. Con todos los defectos que tiene la descentralización sigue siendo un modelo de gobierno más democrático que el centralismo.PD: En contraste con el dolor provocado por la muerte de Juan Mario Laserna ha sido grato verificar cuanta gente lo quería.

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