Regiones: las causas del descuido

Diciembre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

Después de conocer el fallo de la Corte de La Haya, aparecieron varios artículos en los que se discutió el descuido en el que se tienen a algunas de las regiones. Varios de ellos le atribuían esto a razones históricas y al curioso patrón de desarrollo de Colombia que ha privilegiado al centro y le ha prestado mucha menor atención a las regiones. Es posible que así sea, también porque ese patrón de desarrollo histórico ha incidido sobre la distribución de la población en el territorio nacional que se ha concentrado en las áreas centrales andinas, en las grandes ciudades. Esto no tiene por qué continuar sin que cambie la tendencia, pero va a pasar mucho tiempo y se necesita mucho esfuerzo antes de que Colombia deje de ser un país andino y tanto la población como la actividad económica se muevan hacia las fronteras y se ocupe más uniformemente el país. Esta posibilidad y ese desequilibrio incitan a pensar si se puede acelerar el proceso y a identificar cuáles pueden ser los principales obstáculos.Uno de ellos es la fuerza del statu quo. El cambio requiere un gran esfuerzo y no mucha gente piensa en esas oportunidades y la tendencia es a no hacer algo distinto. Cuando surgen iniciativas se les presta poca atención. Generalmente, el sector privado toma la delantera, sea porque la gente migra hacia los sitios antes de que llegue el Gobierno con servicios y haga presencia el Estado o el sector empresarial vislumbra oportunidades y decide asumir los riesgos. Por alguna razón que también puede tener orígenes históricos, en Colombia no se valora el esfuerzo empresarial ni se le reconoce suficientemente su contribución. En consecuencia, en lugar de apoyar este esfuerzo, es común que se le interpongan obstáculos y se trata de impedir que se haga realidad. Los economistas son conscientes de las oportunidades de desarrollo de las regiones, pero la mayoría de los que están o han estado en el Gobierno no se preocupan por propiciar la adecuada explotación de ese potencial. ¿Cómo es posible que los gobiernos, el Nacional y los del Valle del Cauca, no han aprovechado el potencial de desarrollo de Buenaventura de ser la puerta de entrada y de salida de una gran proporción de comercio internacional? ¿Cómo se explica que en pleno Siglo del Pacífico, se tenga a la Costa Pacífica abandonada?Y no solamente la Costa Pacífica es objeto de desatención. En la Guajira dicen que el único presidente que les ha prestado atención fue Rojas Pinilla y lo mismo decían antes en el Archipiélago de San Andrés y Providencia. Los pueblos y ciudades ribereñas del Orinoco y la Amazonía también se quejan del abandono.Quizás sirva el fallo de la Corte de La Haya de campanazo de alerta para que en los centros de pensamiento y de decisión del país se adquiera conciencia de que es necesario aumentar significativamente la presencia del Estado colombiano en las fronteras, para no perderlas y que esta presencia vaya acompañada de desarrollo económico y comportamiento de buen vecino. Un ingrediente indispensable para lograr esto es que los economistas y los técnicos se interesen en el desarrollo regional. Curiosamente les interesa mucho menos que la macroeconomía, quizás porque esta última les es más familiar o porque es más fácil y confiere mayor sensación de poder manejar las tasas de interés que el desarrollo de la Guajira.Les deseo felices fiestas y un buen año 2013 a los lectores y colegas de este diario y me despido hasta enero.

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