Realidad de la bonanza minera

opinion: Realidad de la bonanza minera

Con la preocupación de que la economía no va a crecer lo...

Realidad de la bonanza minera

Enero 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

Con la preocupación de que la economía no va a crecer lo suficiente he venido explorando y discutiendo en los últimos artículos oportunidades para aumentar la tasa sostenible de crecimiento de largo plazo. Pero este ejercicio ha supuesto que el rápido desarrollo minero tendría lugar durante este período presidencial y en los años siguientes, sobre lo cual están surgiendo dudas. Esto le daría un golpe muy severo a las perspectivas de crecimiento del país. El sector minero en Colombia tiene un potencial excelente, pero que está en peligro de no hacerse realidad por muchas razones, entre las que predominan una fuerte oposición contra los principales proyectos mineros que están próximos a iniciarse y la ausencia de políticas e instituciones que faciliten la puesta en marcha de proyectos mineros nuevos o de las grandes expansiones de proyectos existentes. Contra los proyectos nuevos se ha creado una oposición organizada, cada vez más poderosa, que cuenta con el apoyo de sectores políticos, ONG, alcabaleros, ambientalistas, líderes sindicales, comunitarios y oportunistas de toda índole, que van desde comunidades ancestrales recién fundadas hasta damnificados ubicuos que son afectados potenciales, independientemente de donde estén localizados . Contra las expansiones conspiran el desinterés del gobierno y la falta de conocimiento del sector.En general, los proyectos mineros no cuentan con la simpatía de los medios ni de la opinión pública que desconfian de la minería, y que prefieren dejar que se lleve a cabo a sus espaldas en forma ilegal y desorganizada. A esta hipocresía y al relativo desentendimiento del Gobierno con los problemas y conflictos del sector hay que añadirle el desconocimiento del impacto económico y la magnitud de los proyectos, o de la secuencia y los tiempos en los cuales se presentan los beneficios y los costos. La insuficiente o incorrecta comprensión de la naturaleza de la actividad minera lleva a que se formen expectativas equivocadas por parte del gobierno, las comunidades, los trabajadores y la sociedad. Este problema lo destaca un documento presentado en el World Economic Forum de este año en donde se lanzó una iniciativa para el desarrollo minero responsable. En el caso colombiano se desconoce cuántos proyectos están en camino, en qué etapa están y que peligro corren de no realizarse. Los proyectos de minería del oro que tanta oposición han suscitado no entrarían en operación hasta 2013 y 2016 si superan los impedimentos. Otros proyectos de desarrollo de otros minerales se llevarían a cabo más tarde. (Álvaro Ponce M. ‘Panorama de la Actividad Minera en Colombia’, Latin Exploration 2010, Buenos Aires, Argentina). Si los opositores logran matar uno o más de esos proyectos, es probable que los otros no se realicen. Entonces, la perspectiva de desarrollo minero depende en el corto y mediano plazo de los proyectos ya existentes de carbón, níquel, petróleo y oro. Los demás que son muchísimos (más de 1.800 contratos para explotar minerales preciosos, mas de 500 áreas de exploración de cobre, 481 áreas de zinc, 188 áreas de plomo, 78 concesiones de níquel, exploración de hierro en las tres cordilleras y otros) y potencialmente muy importantes, se emprenderían más tarde si no los logra parar el movimiento contrario a la minería que cada día adquiere mayor fuerza. El problema es que el Gobierno parece ajeno a esta situación y no asume el papel que le corresponde para canalizar en forma ordenada las preocupaciones y demandas de las comunidades y otros grupos de interés y para otorgarle a la actividad minera estabilidad y protección institucional contra los abusos de los fanáticos y de los aprovechados.

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