¿Qué sigue?

Noviembre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

Después de los acuerdos alcanzados con las Farc durante la última semana y conociendo la acertada intención del gobierno de seguir con las negociaciones hasta que se llegue a un acuerdo o se agoten las posibilidades de alcanzarlo, es claro que el principal tema y el más importante de las elecciones presidenciales que se aproximan va a ser la paz y también se sabe con plena certeza que va a ser probablemente el asunto más controvertido y el que hará muy difícil, si no imposible, que se unan la derecha con la izquierda para impedir la reelección del presidente Santos, como temen algunos y otros esperan.Varias personas han pedido que la campaña se concentre en las ideas y que el debate entre los candidatos sea con referencia a programas y políticas y no una pelea personal, conducida a ‘tarascazos’. En esto, la ventaja es definitivamente del gobierno que ya ha comenzado algunos de los programas en los que va a concentrar su esfuerzo, adicionalmente al que ha invertido y mantendrá en pos de la paz y la organización del postconflicto. Lo que probablemente reciba más atención van a ser los cambios institucionales que se deberán emprender una vez se llegue a buen término en las negociaciones de paz o si estas fracasan, la política de seguridad que se va a aplicar; Como la reforma de la salud va a quedar en el mejor de los casos a mitad de camino, se deben esperar ajustes adicionales o inclusive un viraje abrupto. En referencia a las instituciones, la atención tendrá que centrarse en primer lugar en la reforma de la Justicia, reformas de los partidos y del sistema político pues el clientelismo vigente ha fomentado a tal punto la corrupción que ya no es sostenible continuar ignorándola o tolerar que el Estado no ejerza directamente soberanía y control en el territorio nacional y delegue esta responsabilidad en agentes regionales, muchas veces en detrimento de la institucionalidad y del orden legal. Tampoco se puede seguir ignorando la ineficiencia y ausencia de diligencia en el Estado.En el campo económico se esperan programas y estrategias encaminadas a alcanzar tasas de crecimiento superiores al 4% anual, e inducir los cambios estructurales que se requieren para aumentar la productividad y seguir reduciendo el desempleo. Una de las prioridades es que se ejecute con rapidez el programa de infraestructura de este gobierno. Se van a completar casi tres períodos presidenciales en los que no se han concluido las obras más urgentes. Se necesitan definiciones sobre lo que se va hacer para mantener la posición competitiva de los principales puertos colombianos que está amenazada, un plan de transporte férreo y el desembotellamiento de la zona central del país para explotar mejor su potencial exportador y consolidar mercados nacionales más amplios. También es muy urgente definir cuál va a ser la posición del gobierno y la de la sociedad sobre el futuro de la propiedad rural y el desarrollo del sector agropecuario donde están las posibilidades más evidentes de aumentar la producción y acelerar el crecimiento económico al tiempo que se le da un impulso social a la población campesina, que es la que más ha sufrido el azote de la violencia y el descuido del Estado. [Continúa]

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